“Si me identifico y más encima me toman una fotografía, no sólo me van
a romper los vidrios de mis ventanas, sino que si me cruzo con ellos, cosa que
tengo que hacer a diario, me van a insultar o a golpear a mí o a mi familia”.
“Si salgo en el diario, va a venir un grupo de personas con palos,
ebrias, me van a amenazar con golpearme, así que prefiero contarles a ustedes,
al periodista y al reportero gráfico, muchas cosas desagradables y vergonzantes
que ocurren en esta calle”.
“Hay un grupo de personas, algunas de ellas mujeres, que son más
agresivas que otras; una de ellas sacudió y revolcó a un varón mucho más alto y
voluminoso que ella y yo prefiero no tener problemas ni con mi casa, ni mi
familia ni con mi negocio”.
Estos tres testimonios ilustran con claridad el clima de terror que se
ha instalado en la calle Errázuriz de Punta Arenas, prácticamente, desde Chiloé
hasta la avenida España, sector donde es un triste espectáculo, casi a diario,
desde las diez de mañana hasta bien avanzado el atardecer.
“Usted no sabe lo desagradable que es tener que limpiar la orina, los
vómitos y los excrementos que quedan en las veredas, frente a las puertas de
negocios -excepto los bares- y de quienes seguimos viviendo y trabajando en
esta calle”, afirmó un jefe de familia.
“Antes de la llegada de las personas en situación de calle, por aquí
pasaban estudiantes que iban y volvían de sus hogares y de sus colegios, pero
ya no pasan por aquí, ya que parece que les da miedo y no quieren problemas”,
señaló otra de las personas afectadas por estos hechos que Diario El Pingüino
ha puesto en conocimiento de las autoridades y de la comunidad.
Carabineros
Una de las preguntas que se formula la comunidad es qué puede hacer
Carabineros en esta situación.
Los funcionarios policiales, respaldados por normas legales vigentes,
pueden detener a quienes consuman bebidas alcohólicas en la vía pública, pero
tiene la obligación de ponerlo en libertad “en cuanto se recupere de la
borrachera”, pero nada se obtiene, porque al poco tiempo volverá a
emborracharse, dado que, en muchos casos, se trata de enfermos alcohólicos, de
consumo consuetudinario.
“Si se reciben amenazas de los que piden dinero, cabe hacer la
denuncia por “amenazas” y será la Fiscalía la que investigue, pero es difícil
probar ese delito”.
Hace un tiempo, en un singular operativo, se procedió a la detención
de cinco bebedores de alcohol en la vía pública, quienes, al parecer,
decidieron “vengarse” a su manera y orinaron, defecaron y vomitaron dentro del
carro que los llevó a la unidad policial más cercana, desatando la molestia de
quienes tuvieron que limpiar el vehículo, ya que los detenidos se negaron a
hacerlo.
¿Una solución?
Los residentes y comerciantes afectados por esta lamentable situación
pidieron a las autoridades, particularmente a las de la Salud, que adopten las
medidas que permitan que esas personas abandonen la calle, que puedan
rehabilitarse al cabo de los tratamientos adecuados y el apoyo familiar, pero
“deben estar internados en algún centro que los atienda”.
Mientras tanto, “tendremos que seguir soportando una situación que ya
parece estar superando a todos, partiendo por nosotros, los que vivimos y
trabajamos en calle Errázuriz”.