El jueves 31 de marzo se vivió la última expedición de la temporada de verano -que va desde el 1 de octubre hasta esa fecha- para Solo Expediciones, quienes desde el 2005 realizan un importante itinerario de navegación que involucra al Parque Marino Francisco Coloane y a las Islas Magdalena y Marta.
Desde el 2019 que disponen del Catamarán Magallanes 500, barco que fue bautizado el martes 28 de marzo y que el pasado jueves incursionó en dirección hacia el Glaciar Helado que se ubica donde está la Isla Santa Inés y también el Seno Helado.
Este fue el estreno del barco tras la pandemia, que solo fue exhibido durante enero y febrero del 2020 y que tras casi dos años retornó. Esta embarcación fue exhibida con motivo de la celebración del V Centenario de la primera circunnavegación del mundo, siendo el Estrecho de Magallanes el lugar más importante de la expedición, en el cual cuentan con un espacio para 120 pasajeros.
A las 5.10 horas partió el bus desde Solo Expediciones -en José Nogueira 1255, Punta Arenas- hasta Punta Carrera, en un viaje cercano a unos 45 minutos para luego desde las 6.00 horas iniciar el recorrido. Unos 30 minutos después algunas personas salieron al exterior con su chaleco reflectante, no sin antes disfrutar de un rico desayuno y de un café caliente para poder mantener la energía y así apreciar la bella vista que comprende la Bahía Bouchage, cuando aún estaba a oscuras.
Posteriormente, se unieron más personas para grabar, sacar selfies, fotos grupales e individuales en el Faro San Isidro, que cumple 120 años, siendo el faro más austral del continente; junto a un paso por el Monte Tarn. Desde aquí hacia adelante, todo el viaje es acompañado por un guía -que dialoga en español e inglés- y por otros tripulantes junto al capitán encargado de la expedición.
A eso de las 7.30 horas se pasó por el Cabo Froward cuando ya estaba esclareciendo, en el que es el punto más austral del continente americano, donde también está la Cruz de los Mares. En este lugar, en 1914 se instaló la primera cruz, la cual fue hecha de madera en un comienzo; la segunda cruz fue hecha de cemento con armazón de fierro y cemento en el año 1944 y la tercera fue instalada en el 86’ tras la visita del papa Juan Pablo II, que es la que se puede visibilizar en este lugar.
Entre este último punto y el Cabo Holland se puede disfrutar de un paisaje único que está rodeado por montañas y bosques de lengas y coihues y donde no deja de sorprender las condiciones climáticas con vientos que pueden llegar a los 120 kilómetros por hora y que va desde lo lluvioso hacia lo frío a cálido y soleado, lo que puede ocurrir en cualquier momento.
Vida marina
La vida marina se hace presente en esta última parte, muestra clara es cuando uno llega a la Isla Rupert, donde hay una colonia de unos 2.500 a 3.000 parejas de pingüinos que usan aquel lugar como anidación desde septiembre hasta marzo para luego irse en dirección hacia Brasil y Uruguay.
Luego al Paso Shag en las cercanías del Canal Bárbara, el cual es el paso más frecuente de las ballenas jorobadas que pasan por el Estrecho de Magallanes, las que se instalan durante el verano en este lugar desde 1994 para comer en un lugar más cercano. Son alrededor de 200 las ballenas jorobadas que pasan por allí durante cada verano.
Debido a que era el fin de la temporada estival, solo se pudo ver algunos cetáceos, lo cual no dejó de ser un hecho inusual para los visitantes. Estas se ahorran un viaje de unos cuatro mil metros tras ir hacia el Paso Shag en vez de ir hacia la Antártica.
A estos también se unen los lobos marinos que se hacen presentes durante gran parte del trayecto, especialmente cuando el barco pasa dentro de los canales.
Glaciar Santa Inés
Llegamos al Glaciar Santa Inés a eso de las 11.00 horas, y tipo 11.20 horas ocurrió que se desprendió un pedazo del glaciar producto del cambio climático: en un momento que sorprendió a todos debido a que muchos estaban en el segundo piso del barco haciendo fotos. Los hielos también rodean el barco, por lo que los tripulantes limpian a su alrededor.
Es una vista privilegiada, la cual se ve cercana, ya que está a unos 60 metros y cuando hay mucha luz de día se ve en un azul intenso, donde las aguas son turquesas dentro del fiordo. Este glaciar está más intacto que el Balmaceda y el Serrano; está más completo.
Volviendo desde este lugar nos dimos un espacio para almorzar hasta las 12.30 horas. Tras eso se empezó a sentir el viento desde el oeste, a eso de las 13.00 horas, con ráfagas de casi 80 kilómetros en contra. Por lo mismo, no se pudo ver ballenas debido a que estaba muy violento el mar. En ese mismo momento los 50 pasajeros y tripulantes estábamos realizando un brindis, como es de costumbre, lo que provocó que algunos vasos de vidrio se rompieran.
Viaje de retorno
Tras alrededor de dos horas con marejadas y olas que se situaban en unos dos metros, lo que involucró la preocupación de quienes están menos acostumbrados a este tipo de expediciones, se retornó y se hizo una parada en Cabo Froward a eso de las 15.15 horas.
Luego de quedarnos parados al otro lado del continente, ya las olas bajaron y todos nos sentimos más protegidos, e inclusive algunos pasajeros en esos minutos se dedicaron a dormir.
Luego se pasó a Bahía el Águila a las 15.30 horas, lugar donde hubo una de las primeras balleneras que se hicieron en Chile (entre 1906 y 1916), ubicada entre Chiloé y la Antártica. Aquí se hizo un procesamiento cercano a las 3.500 ballenas durante ese transcurso.
Ya finalizando el recorrido se retornó al Faro San Isidro y Monte Tarn para luego seguir por Punta Árbol y Bahía San Juan. En algunos puntos de estos lugares se realizaron breves detenciones para finalmente culminar el trayecto en Punta Carrera.
Debido a las marejadas el itinerario culminó antes de lo previsto. No obstante, regularmente finaliza cerca de las 17.00 horas.