Es una construcción que se levanta, aún airosa y casi elegante, en la esquina sur oeste de las calles Bories con José Menéndez.
Pocos magallánicos recuerdan que esa torre se construyó entre los años 1971 y 1976, con fondos aportados por la Cormag, la Corporación de Magallanes, que por la década de los ‘60 y ‘70 respondía a los requerimientos del estatuto de fomento regional que, con recursos propios, provenientes de nuestra misma región, se encargaba de apoyar los emprendimientos productivos, buscando que los habitantes de la región permanecieran en ella porque podían encontrar fuentes laborales que favorecieran su radicación definitiva, de acuerdo a lo indicado por Mateo Martinic, Premio Nacional de Historia, en uno de sus libros: “Punta Arenas en el Siglo XX”.
En ese marco, surgió el edificio Cormag, conocido luego como el de los servicios públicos y más tarde, conocida aún más porque, con el advenimiento del gobierno militar, se utilizó el cuarto y el tercer piso como sede de la Intendencia Regional y de algunas de sus dependencias.
La torre de doce pisos se levantó sobre un terreno que tenía una superficie de 388 metros cuadrados y cuya superficie edificada y habilitada sumó, en total 4 mil 660 metros cuadrados de oficinas, salas de reuniones y, obviamente, servicios higiénicos y un ascensor con capacidad para cuatro o cinco personas.
Estos datos y otros muchos, están siendo recopilados por el arquitecto Alejandro Parada, quien, aparte de cumplir con los deberes de su profesión, desarrolla un proyecto financiado por el Fondart, el cual busca rescatar el valor de la arquitectura moderna en Magallanes, uno de cuyos iconos es, precisamente, “La Torre”, como también se le denomina entre los residentes de esta capital austral.
Hace poco más de una década, cumpliendo los planes de seguridad en este tipo de construcción, se procedió a la instalación de una escalera de escape, cuya estructura puede apreciarse en la pare sur, la que mira al Estrecho de Magallanes.
El edificio guarda numerosas anécdotas, chascarros de autoridades de antes y después, por el funcionamiento del ascensor; recordados también por periodistas, funcionarios y visitantes ocasionales en pos de realizar algún trámite cuando sus oficinas y pasillos cobijaban a algunos servicios públicos o diversas secretaría regionales ministeriales que carecían de oficinas propias.
Hace pocos años, muchos de esos servicios se trasladaron a otra torre, ubicada en Bories con Croacia y construida con dineros fiscales porque, como afirmó un nostálgico mayor, la torre de Bories con Menéndez, “ya la Cormag quedó atrás, desapareció, al cambiar el modelo económico”.
Sin embargo, a veces, como lágrimas casi pétreas, el viento desprende algunos de los mosaicos del frontis del edificio Cormag, como si se quisiera recordar así que la juventud, incluso entre los edificios, es como una enfermedad que se cura con los años.
Y en el caso de “La Torre”, una construcción cuarentona bastante bien conservada, ha sabido enfrentar los años con mucha dignidad.
Finalmente, el arquitecto Alejandro Parada anunció que el estudio de la arquitectura moderna en Magallanes se conocerá dentro de poco tiempo y en ese estudio estarán otros edificios modernos que ya forman parte de la historia urbanística de nuestra ciudad. Ojalá la espera sea breve…