“Uno cuando mira el tiempo que llevamos en pandemia siente las cosas que no se pueden recuperar”

Eduardo
Castillo Vera trabajó hasta el 25 de agosto del año pasado como
coordinador del Departamento de Acción Sanitaria hasta que sonó su
celular. Era el otrora intendente de Magallanes, José Fernández, quien
le pedía que asumiera uno de los trabajos más importantes que ha debido
enfrentar en su carrera profesional: ser la cabeza de la Seremi de Salud
en el momento en que la región comenzaba a vivir uno de sus periodos
más negros desde el inicio de la pandemia.

De eso ya ha pasado más de un año y algunos meses y la situación de Castillo ha tenido de dulce y agraz.

A
continuación repasamos parte de lo que ha sido estos 14 meses al mando,
coordinando y empujando la batalla contra el Coronavirus:


¿Cómo fue el desafío de haber asumido la Seremi de Salud teniendo en
cuenta que usted era un funcionario de carrera y de la noche a la mañana
verse al mando de este buque?

“Yo
unos meses antes había asumido la subrogancia, pero más bien bajo unas
funciones colaborativas en la entrega de reportes, principalmente los
domingos, pero no en funciones propiamente de la subrogancia del cargo,
sino más bien en un apoyo comunicacional, además durante muchos años el
subrogante había sido Sergio Ruiz, al menos unos 15 años, de distintos
seremis, entonces allí también se produjo un cambio. Yo creo que fue un
desafío primero surgiendo desde una solicitud del intendente de aquella
época, José Fernández, y del Ministerio, quienes me pidieron poder
quedarme unos días mientras al inicio iban a buscar a alguien que
asumiera la función y después, cuando se dieron cuenta que quizás no
había tanta disponibilidad, me pidieron si me podía quedar hasta fines
de 2020. Esa fue la petición del intendente Fernández en esa época y
también él habló con todas las distintas personas de Gobierno y también
de los que no lo eran para pedir que nos dieran un tiempo de poder
estabilizar el trabajo, en el fondo, que me pudieran dejar trabajar
tranquilamente y en eso hubo un acuerdo de todos y es al menos lo que
percibí de que se pudiera implementar bien la estrategia sobre todo, que
era algo que iba a requerir tiempo y empezar a ver los resultados no
inmediato”.

– ¿Sintió presión al inicio?

“Al
menos yo no sentí presión al inicio de deber tener resultados
inmediatos porque no los íbamos a tener. El desafío fue implementar la
estrategia en ese momento que no había tenido todavía una buena
articulación, o sea, nos encontrábamos con dificultades por ejemplo en
la demora de las PCR, se demoraban 6 o 7 días en llegar porque recuerda
que eran enviados a Santiago, los de provincias demoraban más días en
llegar, habían personas que les avisábamos que habían estado en
cuarentena cuando teníamos el resultado, por todo el tiempo que eso
demoraba, lo cual se suplió el poder hacer de forma autónoma con
aumentar la capacidad del laboratorio del hospital, del CADI UMAG, del
Hospital de Natales y de los particulares, una vez que teníamos el
resultado, venía la dificultad de trazarlos porque no contábamos con
ningún centro de trazabilidad, lo hacía solo el soporte de la Seremi,
entonces abrimos el primer centro de trazabilidad de Punta Arenas que
después lo trasladamos a Inacap, después un centro de trazabilidad en
Natales, en Williams, Porvenir, porque iba todo de la mano, después que
hacíamos la trazabilidad, nos dimos cuenta que no teníamos residencias
sanitarias, porque el sistema como estaba funcionado era que una vez que
se llenaba recién se comenzaba a buscar otra, en circunstancias que la
indicación dice que una vez que hay un porcentaje de ocupación hay que
inmediatamente tener una para no quedarte sin, entonces a veces
avisábamos 6 o 7 días después que llevaba alguien de cuarentena que
había cupo en una residencia, entonces perdía todo sentido de
aislamiento, todo eso, sumado a la contratación de personas, arriendo de
vehículos, arriendo y habilitación de espacios, eso demoró, demoró el
poder instalarse, tuve el apoyo del Ministerio a nivel central, sobre
todo de la doctora Paula Daza y pudimos hacer la habilitación, era solo
cuestión de tiempo”.

– ¿Algo que recuerde de los peores momentos de la pandemia?

“El
día que me tocó dar el peor número de contagios, aquel 6 de octubre,
donde notificamos 324 casos, me llamó el ministro Enrique Paris
preocupado y antes que todo me dice ‘dígame qué necesita para poder
ayudarlos’ y yo le dije ‘mire, lo que necesito es tiempo, la estrategia
ya está instalada y ahora lo que se requiere es que empiece a funcionar y
eso da resultado, pero no es tan rápido’, y ese tiempo se dio. Ese fue
el peak, no llegamos más allá y después empezamos a descender
sistemáticamente y bajó hasta febrero, tuvimos una última alza en marzo y
ya después empezó todo el proceso de vacunación”.

– ¿Cómo fue el proceso de instalación de la estrategia? ¿Fue iniciativa regional o había instancia a nivel nacional?

“La
estrategia ya había partido en el resto de Chile, nosotros estábamos
atrasados con ese proceso como región y también había partido con la
incorporación de la atención primaria que tampoco se había podido
implementar en Magallanes y también fue el segundo desafío el poder
implementar el proceso con la atención primaria, hacer un trabajo de
coordinación, en esa época vino a apoyarnos la doctora Claudia Nocera
que fue la que finalmente logró implementar la estrategia incorporando
la atención primaria y ahí se amplían las posibilidades del campo de
trabajo, ya se hace un trabajo más territorial, el nexo co
n
la atención primaria es que la encargada de epidemiología de cada
Cesfam trabajaba en el Centro de Trazabilidad de la Seremi y ella era el
contacto con su Cesfam para que ese Cesfam hiciera seguimiento con cada
persona que estaban en su territorio, entonces nada de eso estaba
articulado, todo eso estaba en la estrategia pero faltaba llevarlo a la
práctica, esto además significó una cantidad de recursos importante,
algunos se traspasaron directamente a los municipios y otros que fueron
para el aporte de la Seremi como institución”.

– En octubre cumplimos un año del “día más oscuro de Magallanes” con ese récord de notificaciones. ¿Cómo fue ese día para usted?

“Empezó
con una cuota de incredulidad porque en realidad lo que nosotros
veíamos es que había un aumento y no sabíamos hasta dónde podía llegar y
la proyección que nos dieron en ese momento, es que, si seguíamos en
ese ritmo de crecimiento, terminaríamos el mes de octubre con 600 casos
diarios, esa era la proyección que hab
ía… La verdad, en esos días, eran todos iguales”.

– ¿En algún momento avizoraba una salida o pensó en que no sabía que más hacer para salir adelante?

“Yo
avizoraba la salida una vez que llegara la vacunación y como las
noticias primero decían que iba a estar disponible probablemente a
principios de 2022, como que uno asume que hay un largo trecho por
recorrer. Entonces no era como para desesperarse sino asumir que todavía
queda mucho camino y siempre recordaba esta experiencia de los pueblos
de Europa de una segunda Guerra Mundial que duró cinco años, entonces
¿cómo se sostenían en tanto tiempo con una experiencia tan larga? Ahí
entonces uno decía hay países que han resistido mucho tiempo y tiempos
muy difíciles, la verdad, yo no esperaba un resultado tan rápido, la
verdad proyectaba que pudiéramos estar en pandemia por varios meses o
tal vez por varios años, en la medida que la vacuna se fue adelantando y
comenzaron aparecer las noticias que probablemente a fines de 2021,
después que con certeza decían que podía estar a mediados del 2021, la
verdad es que cuando comienza a llegar la vacuna y ya nos avisan que
vamos a empezar a fines de diciembre del año pasado fue muy
esperanzador”.

-¿Cómo fue ese 24 de diciembre cuando le avisan que al día siguiente llegaban las vacunas a la región?

“A
mí me impresionó porque creo que las cosas son muy significativas o más
bien simbólicas, si uno aterriza, era una pequeña cantidad de vacunas y
técnicamente significaba poco, pero el simbolismo que tuvo creo que fue
lo importante… Recuerdo que veníamos desde el aeropuerto después de
recibirlas, cuando vino el subsecretario Alberto Dougnac esa vez a
acompañar el proceso. Me llamó mucho la atención que en el camino desde
el aeropuerto a la ciudad, además de todo lo que significaba el tema de
las sirenas, el resguardo, la gente estaba en la calle, en la carretera,
habían personas que tocaban las bocinas, que salieron al borde del
camino, algunos levantaban pañuelos, eso fue en realidad muy motivante y
me llamó la atención que finalmente lo que se percibía era justamente
que venía una solución esperada, eso ha sido lo más significativo que he
visto en todo este tiempo, ver que la comunidad también tenía esperanza
con la llegada de la vacuna”.

-¿Cómo se trabaja el día a día entregando la información de los fallecidos a causa del Covid?

“Yo
he tratado de tener mucho cuidado de no usar palabras como triunfo,
éxito, porque uno piensa que independiente de todos los esfuerzos que
uno hizo, los equipos de salud que espero que se sientan orgullos del
trabajo que han realizado, ha habido hasta ahora casi 500 fallecidos en
la región entonces hablar de triunfalismo o éxito resulta chocante
porque sabemos que tenemos una pérdida de vida y además en la comunidad
que nosotros somos que es pequeña, murió mucha gente conocida, vecinos
de la misma cuadra donde viven mis papás, no eran números, eran
personas, recuerdo una persona, don Gilberto que era de una comunidad de
la Población 18 lo recuerdo porque dije en el reporte ‘falleció una muy
buena persona’ porque además lo era, o sea, no son solamente números”.

-Habla
usted de evitar exponerse a situaciones, pero vivió una en particular
que tiene relación con el obispo Bastres cuando hizo el llamado a
rebelarse y asistir a misa, estando usted allí mismo cumpliendo su labor
de diácono. ¿Cómo fue esa circunstancia?

“Esa
situación tuvo dos realidades, la primera que es una local, regional,
es decir… No fue una gran noticia a nivel regional, apareció en el
diario, apareció en las noticias, mencionaron que yo estuve, pero como
uno es de acá, ya me conoce, muchos sabían que era diácono, no fue una
novedad en Magallanes que yo estuviera presente, en lo local nos pareció
que no iba a ser tan significativo en su momento o así al menos los
medios lo expresaron, pero luego, cuando se hizo mediático a nivel
nacional, cambia completamente, porque ahí volvió aparecer dos o tres
días después, me parece que fue un jueves que fue cuando me llama un
programa nacional donde querían tratar el tema, según ellos de forma
seria con altura de miras, pero yo no pude participar, pero luego,
cuando vi el programa en la retransmisión la verdad es que hablaban de
una forma burlona, no como lo habían dicho y luego ese tema se propagó y
siguió avanzando el viernes, sábado, domingo y llegó el reporte del
lunes con el ministro a quien le explique la situación y ellos ya lo
sabían, entonces se vivió dos partes, la regional donde en realidad no
pareció que iba a ser tan trascendente y la segunda que es cuando
explota a nivel nacional con interpelaciones y opiniones de personas, en
particular me sentí regionalmente muy apoyado desde las autoridades
hasta la comunidad porque comprendieron que no había responsabilidad mía
en las palabras que estaba diciendo el ministro y a nivel nacional creo
que es como la noticia que dura y uno espera que aparezca otra para
cubrirla”

– ¿Y la situación con el obispo?

“La
relación con el obispo nos llevamos muy bien, lo estimo mucho, somos
muy cercanos, lo conversamos y él me manifestó en su momento su
preocupación respecto de mi que pudiera afectarme y la verdad lo
superamos, no significó un gran quiebre, yo tiendo a no polemizar mucho
más bien me tomo las cosas siempre con tranquilidad, no afectó la
relación pero internamente claro, me preocupa porque pone ahí en dos
situaciones las funciones que estaba cumpliendo como seremi y mi función
como diácono y uno es una persona solamente y también por esos motivos
es que evito exposiciones, tampoco hice funerales por ejemplo durante
este tiempo para evitar malas interpretaciones”.


En lo personal, dejando de lado su función pública de seremi de Salud,
¿cuánto le ha afectado el hecho de no poder asistir a funerales de
personas cercanas a usted durante este tiempo de pandemia?

“Uno
cuando mira el tiempo que llevamos en pandemia siente las cosas que no
se pueden recuperar, el tiempo que uno no estuvo con la familia, con los
amigos, las actividades que no pudo realizar y a las personas que no
pudo acompañar, siento el no haber podido acompañar a familias que
perdieron, no haber tenido tiempo quizás para llamar por teléfono a
alguien que no he visto en mucho tiempo y preguntar como esta, me habría
gustado poder acompañar a personas mayores por ejemplo que se que
tuvieron un largo tiempo encerrados, que viven solos, muchos de la
comunidad en la que participo, pero la gente ha sido muy paciente y
comprensiva en general conmigo y lo agradezco mucho, nadie me ha
reclamado nada, ni en el grupo de amigos o de la familia o en las
comunidades, han entendido eso… Pero yo siento no haber pasado más
tiempo y no haber visto a más personas, se va a recuperar lo sé, pero
este era el tiempo de asumir una responsabilidad y uno sabe que no podía
esperar, creo que por un compromiso la situación no es posible
renunciar”.


Usted no hace mucho en una entrevista comentó que de cambiar el
Gobierno no seguiría siendo seremi de Salud, ¿mantiene esa postura o
cambió?

“Lo
mantengo, espero el 10 de marzo retirar todo lo que es mío de esta
oficina que son dos ventiladores porque este edificio es un horno, mis
corbatas que están ahí colgando y un jarro con la cuchara roja que está
en el escritorio. Eso es todo lo que tengo porque se dieron las
circunstancias para que asumiera cuando había un desafío y uno sentía
que no podía decir que no, porque era un desafío mayor, que no tenía que
ver con salud pública sino que era una situación que estaba viviendo la
región y el país y cuando uno está llamado a cumplir hay que hacerlo,
lo vi más bien como un servicio o una misión que como un trabajo, pero
creo que tiene un término, y eso me hace recordar algo, eso si guardando
la proporción, cuando entraban los generales a Roma, entraban sin su
Ejército, porque el Senado de Roma le prohibía que ingresara su
Ejército, entonces ingresaba solo el general triunfante al Senado, allí
le ponían la corona de laureles y le entregaban un esclavo y un carro y
él salía victorioso por las calles de Roma, pero cada cierto tiempo, el
esclavo le gritaba en latín “mira hacia atrás y no te olvides que eres
hombre y morirás”, esto es porque no hay que llenarse de vanidad por el
hecho de pensar que uno lo hace bien ni quedarse, eso significa que
cuando el resto dice que uno ha hecho bien las cosas, no necesariamente
debe continuar, es muy sabio o muy bueno o sano para una comunidad que
alguien asuma una función desde donde estaba y cuando termina esa
función vuelva naturalmente a su espacio y retome su vida normal, es
más, cuando fui a Santiago a una reunión de Seremis hubo una ronda de
preguntas y una decía ¿cómo te imaginas en el segundo semestre del
2022?, entonces yo les dije que me lo imaginaba con una naturalidad
volviendo a mi puesto, que aún está ahí con mi nombre a cumplir las
funciones y volviendo hacer las cosas ordinarias de cada día, volver
hacer lo común que lo extraño, que es, volver a retomar la rutina,
juntarse con los amigos a comer, extraño más las cosas simples”.

 

variante Delta


Pasamos cerca de tres meses de muy buenas cifras y de la noche a la
mañana comenzamos nuevamente con alzas de casos, brotes en empresas, con
la variante Delta ingresando, ¿cómo ve lo que se viene en la región?

“Lo
que vivimos desde junio a septiembre es la situación más ideal que
podríamos haber alcanzado, pero que nos parecía siempre irreal porque
era imposible que podamos tener cero casos en el corto plazo, porque no
era la experiencia que se veía en otros países que han tenido unos meses
más de experiencia de adelanto, por lo tanto, sabíamos que en algún
momento íbamos a tener un aumento y además, sabíamos que era imposible
poder aislarnos tanto como para que la variante Delta no llegue cuando
se ha propagado en todo el mundo, ha sido la variante predominante,
entre un 40 y 50% en todas las regiones, nosotros nos manteníamos solo
en un 4%, entonces sabíamos que en algún momento iba llegar con lo que
sabíamos de ella, q
ue
es una variante muy contagiosa pero que no significa necesariamente un
agravamiento de las personas, creo que la variante llegó en el mejor
momento para Magallanes, llegó cuando teníamos muy bajos casos, cuando
no tenemos pacientes hospitalizados y no tenemos una alta ocupación de
camas UCI, entonces si había un buen momento para llegar, era este el
mejor momento epidemológicamente hablando, ahora, que va tener las
consecuencias en un aumento de casos, que lo vamos a tener seguramente y
probablemente ya no vamos a retomar las notificaciones de uno o dos o
incluso cero casos que teníamos hace unas semanas atrás, sino más bien
que nos estabilicemos en números más altos de promedio diario”.

– A parte de poner fin a la
restricción de ingreso con PCR negativa a la región que se haría
efectiva desde el 1 de diciembre, ¿desde el Ministerio le han dicho algo
respecto a la actual situación de Magallanes?

“La
subsecretaria Paula Daza me lo dijo el día en que nos encontramos,
incluso cuando estábamos muy bien porque el encuentro en Santiago fue
hace tres semanas, cuando estábamos en el mejor momento y éramos la
única región en Paso 5 y el resto están muy lejos de poder serlo, y
justamente ese día me dijo ‘Eduardo, preocúpate de la dosis de refuerzo,
allí hay que centrar todos los esfuerzos’, justo ella había estado
viendo al igual que todos el seguimiento de Israel, como había subido
sus casos con un peak muy alto, vacunó y bajó mucho en sus casos para
luego nuevamente tener un aumento de casos e hizo la vacunación de
refuerzo y nuevamente bajo, entonces comentábamos ese caso y como había
bajado y vio que la formula estaba en la dosis de refuerzo y en el grupo
que es de mayor riesgo, entonces eso me dijo, ‘preocúpate ahí y enfoca
todos tus esfuerzos en la dosis de refuerzo’, mantener las medidas que
ya todos conocemos que son muy simples pero que se nos han ido
olvidando, además de lo anterior el testeo, creo que si mantenemos ahí,
podríamos ir bien”.

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