Decía su jefe en la Clínica Indisa que lo veía aparecer y trataba de escaparse, pero
al final, igual lo recibía, lo escuchaba y, finalmente, tomaría una de
las decisiones más trascendentales de nuestra historia epidemiológica:
una millonaria compra de ventiladores mecánicos, casi un dispendio para
un centro privado, cuando nadie en Chile pensaba que esto fuera
necesario.
Su
notable capacidad persuasiva, su trayectoria profesional y una calidez a
toda prueba, fueron las herramientas que, más tarde, convertirían al
doctor Sebastián Ugarte Ubiergo, médico intensivista y jefe de la UPC de
la Clínica Indisa, en una de las figuras más reconocidas de esta
pandemia.
El profesional estuvo esta semana Vía Zoom en el programa Barómetro de Pingüino Multimedia (que se retransmite hoy a las 14 y 22.00 horas) donde, una vez más, entregó datos clave e instó a la esperanza y responsabilidad.
– Doctor Ugarte, gracias por acompañarnos. ¿Cómo se ve desde Santiago, la situación de Magallanes?
“Muy
preocupante. Se ve una tasa de ataque muy importante, con una cantidad
de contagios que afecta a una gran cantidad de la población y que debe
alertarnos, porque de reproducirse esa misma situación en otras regiones
del país, sería un problema importante. La gran cantidad de casos que
se han sumado en las últimas semanas, refleja la capacidad de contagio
en una población que todavía no adquiere inmunidad. En el tiempo
posterior, se acumularon los casos hasta que llega un punto en que estos
aumentan explosivamente, una parte requiriendo UCI, pero también casos
más leves. El conjunto total de casos es una carga de enfermedad
importantísima afectando a la Región de Magallanes, especialmente Punta
Arenas y Natales”.
– ¿Qué está pasando doctor con esta mutación?
“La
cepa del virus ha sufrido algunas mutaciones y ahora se está realizando
el estudio por parte de los colegas de la Universidad de Magallanes
para poder tener una tipificación completa de la mayoría de los casos.
Sabemos que se han producido algunos cambios en la estructura de
aminoácidos de la proteína S que une a la célula, un pequeño cambio de
aminoácidos que se ha visto en una mutación favorece una adhesión más
fácil y con ello, se contagia más rápido, no necesariamente muere más
gente pero se contagia más rápido. Eso se está tratando de demostrar en
Magallanes. Pero aparte de aquello, obviamente se mantuvo la
susceptibilidad de la población que no tenía defensas contra esta
enfermedad y con contagios
persona a persona, incluyendo el contagio intradomiciliario. Se
provocan racimos de contagios que se van propagando y generan una gran
explosión de casos. Desde luego, esto se está estudiando y es motivo de
una enorme preocupación en el país, porque si tenemos una segunda ola de
estas proporciones en otras regiones, como La Araucanía, Biobío o la
Región Metropolitana, puede ser un enorme desafío”.
– ¿Puede influir el hecho que la gente viva tan confinada en Magallanes y que hay tanta gente circulando?
“Efectivamente.
Lo que hemos aprendido que el virus se transmite por el aire mucho más
frecuentemente de lo que pensábamos en abril. Si uno calefacciona un
hogar por el frío propio de la zona austral, y llega alguien que volvió
de la calle portando un virus, ese virus va a quedar flotando dentro de
la casa. Por ello es muy importante ventilar las casas, pero no basta
con abrir una ventana, sino que las dos para generar una corriente de
aire que barra el virus y se pueda mantener el aire limpio dentro del
domicilio, sino el contagio bajo un mismo techo es altamente probable o
bien, a través de los utensilios de comer”.
– La trazabilidad ha sido una de las peores en Magallanes. ¿Influye la falta de equipos?
“Sin duda. Es clave identificar el total de los portadores. Cuando tenemos un nuevo caso y sabemos
quien lo contagió, eso nos permite llevarle el pulso a la epidemia,
pero cuando empiezan a llegar casos que uno no tiene cómo saber donde se
contagió, estamos con los ojos vendados para pelear con esta epidemia.
De ahí la decisión de la autoridad de aumentar la cantidad de
rastreadores y personal dedicado a la trazabilidad en la región. Si esto
se hubiera hecho un poco antes hubiera tenido un poco de efecto, pero
peor es hacerlo tarde que no hacerlo. Incorporar esto es vital para
empezar a controlar la epidemia en la región”.
– Si bien la mortalidad es baja, en los últimos 40 días han sido aeroevacuados 51 pacientes. El estrés hospitalario es altísimo.
“Esto
es algo que vimos en Hubei y Wuhan, China. Cuando más circulación de
virus hay, más gente muere. Esto significa, que cuando una persona
recibe más virus, la enfermedad es más grave, más neumonía, más
compromiso de los órganos y más mortalidad. Entonces, si hay una gran
circulación de virus en la región cuando uno sale a la calle, no tiene
un solo contacto con alguien contagiado, sino que varios, eso significa
que la cantidad total de virus que me arriesgo a recibir es más alta y,
por lo tanto, la enfermedad va a ser más grave y tengo más riesgo de
morir, aún cuando reciba más cantidad de tratamiento médico, oxígeno y
ventilador mecánico, porque la cantidad del inóculo del virus, determina
en parte la gravedad de la enfermedad”.
– ¿No será apresurado el desconfinamiento en la Región Metropolitana?.
“Tengo
un sesgo por trabajar en salud. Me invitaron a La Moneda y advertí que
era un poco precipitado. El alcalde de Las Condes (Joaquín Lavín)
planteó la necesidad de restringir e ir un poco más lento. Pequeños
cambios pueden encauzar la epidemia y evitar situaciones como la de
Magallanes”.
– El ministro Enrique Paris planteó que las cuarentenas largas no son efectivas…
“Son
efectivas cuando se cumplen. En China, hicieron una cuarentena muy dura
y realmente lograron paralizar la propagación del virus. Quizá sea un
extremo, pero tenemos otro ejemplo que es el de Uruguay, un país más
cercano a nosotros, lograron controlar la epidemia y están teniendo
niveles de actividad bastante buenos, están reactivando su país porque
lograron controlar la propagación y la tasa de circulación del virus
realmente bajó a cifras de seguridad. Me encantaría lograr eso en Chile,
pero para eso es mejor ponerse por una vez en una posición más dura
para después cosechar los beneficios”.
– ¿Podría hacer un llamado a la gente de Magallanes donde vemos como se mueren amigos y se enferman seres queridos?
“A los queridos amigos de Magallanes, les quiero decir que éste es un momento muy duro. Lo que está ocurriendo no son sólo números,
no son sólo estadísticas, son nuestras familias, hermanos y padres
quienes se están enfermando. Quiero llamar a la esperanza, a la solidez
de carácter, a ese espíritu de la gente magallánica del sur que, en un
lugar de naturaleza un poco dura, han sabido salir adelante. Y recuerden
que en tres o cuatro semanas más, podrán decir que han logrado
sobrellevar uno de los momentos más duros de la región y salido
adelante. Tengan confianza, podremos salir adelante, es un momento muy
difícil, tenemos que cuidarnos, gran parte de esto depende de nosotros
mismos, de ser extremadamente cautos y ustedes en estos momentos están
dando una batalla que todo el resto de Chile debe mirar, porque
ustedes van a trazar el destino de lo que va a ser esta batalla en el
resto del país. Pero por favor cuídense y sean muy cuidadosos con las
medidas que hemos repetido tantas veces. El corazón mío y el de todos
los chilenos que quieren a Magallanes, está con ustedes en estos
momentos”.