Los refugios para peatones que instaló la Municipalidad de Punta Arenas, con el apoyo del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, a partir del año 2011, hoy se han transformado en lugares donde los vándalos, los antisociales y personas en situación de calle, hacen de las suyas.
Los primeros 16 refugios para peatones implicaron destinar unos 700 millones de pesos para su construcción y duraron menos de un mes antes de ser destrozados parcialmente, cubiertos de mamarrachos pictóricos que sólo entienden y disfrutan sus autores y sus cercanos, y utilizados como urinarios públicos y singulares “moteles” para aquellos que, sin pudor alguno, practican sexo en su interior.
Esos refugios para proteger a los peatones de los efectos del viento, de la lluvia y de la nieve, cuando estos fenómenos climáticos se presentan en la ciudad, fueron repartidos en el perímetro que va desde la Avenida Independencia hasta Angamos, de sur a norte, y desde Maipú hasta la misma Independencia, de norte a sur.
En total, suman la docena, levantados con estructuras metálicas cromadas y con plástico de alta resistencia y transparente, pero sin energía eléctrica, aunque su valor promedia casi los veinte millones de pesos cada uno.
Los refugios del sector ya mencionado son diferentes de los que se levantaron en el sector de Playa Norte, tanto en Club Hípico como en calle Jorge Montt.
También presentan diferencias con los dos que se levantaron frente al Hospital Clínico, en la Avenida Frei Ruiz-Tagle o al que está a disposición de los estudiantes de la UMAG en el inicio norte de Avenida España, tanto en su forma como en los materiales utilizados para construirlos.
Pero los del sector Independencia, 21 de Mayo, Magallanes, Angamos, Maipú, Chiloé, constituyen una verdadera agresión a quienes valoran el paisaje urbano, porque están rotos, manchados, cubiertos de dudosas “creaciones pictóricas” de artistas desconocidos, pero que sólo ellos valoran, mojados con orina y con desperdicios y excrementos humanos, especialmente después de los fines de semana.
Limpiarlos, habilitarlos, readecuarlos al uso de la comunidad y mantenerlos podrá ser considerado “un presente griego” para la nueva administración municipal, es decir, una de las muchas “mochilas” que deja atrás la administración que, hasta el 6 de diciembre, encabezará el actual alcalde Emilio Boccazzi.