La controversia generada por la ubicación del futuro edificio consistorial de Punta Arenas sumó la postura de los habitantes del sector circundante. Mario Drpic Díaz, histórico vecino y comerciante del Barrio Prat, respondió a los cuestionamientos planteados por sectores urbanísticos que advirtieron un eventual impacto negativo sobre el comercio del casco histórico ante el retiro de las dependencias municipales del centro.
Para Drpic, sostener que la actividad comercial del centro de la ciudad decaerá por el traslado del municipio constituye una apreciación equivocada. El vecino fundamentó que las oficinas públicas de alta afluencia continuarán operando en el cuadrante céntrico. “Lo que vendría hacia acá no son nada más que las oficinas de la municipalidad. Los servicios públicos se van a seguir manteniendo en el centro”, explicó, ejemplificando con la permanencia del Registro Civil, la Tesorería y el Servicio de Impuestos Internos (SII), además de la oferta gastronómica y hotelera.
Polo de desarrollo en el centro geográfico
El proyecto contemplado en los predios del antiguo hospital regional busca erradicar un foco histórico de abandono, inseguridad e insalubridad, dando paso a la nueva sede municipal y al futuro complejo de la Policía de Investigaciones (PDI).
Drpic remarcó la importancia estratégica del sector, señalando que el Barrio Prat abarca a cerca de 25 mil habitantes y representa el centro demográfico y geográfico de Punta Arenas. “Estamos a tres cuadras de todo”, enfatizó, asegurando que la llegada de instituciones consolidará el desarrollo urbano de la zona.
Llamado a la organización del comercio céntrico
Respecto a la situación del sector comercial de la plaza y sus alrededores, el poblador sostuvo que los locatarios deben asumir un rol proactivo en su propia gestión. En esa línea, propuso rearticular la Cámara de Comercio Mayorista de Magallanes para estructurar propuestas de reactivación.
Finalmente, el vecino enfatizó que el debate no debe plantearse como una disputa entre el Barrio Prat y el casco histórico, sino como una oportunidad de desarrollo complementario que permitirá poner fin al deterioro de una de las manzanas más grandes e icónicas de la capital magallánica.