La Villa Caupolicán se levanta en el sector sur de Punta Arenas, entre las calles Simón Bolívar y Martínez de Aldunate.
Es un barrio consolidado, con residentes de clase media y clase media baja, dueños de sus casas, trabajadores esforzados, cuidadosos y participativos.
Sin embargo, de acuerdo con la presidenta de la junta de vecinos del sector, Raquel Álvarez, y de uno de los directores, Francisco Lemus, esos vecinos sufren los efectos de algunos problemas, los que han venido presentándose más a menudo de lo que todos quisieran.
Personas irresponsables han creado basurales clandestinos en lugares que están destinados a áreas verdes, cuya construcción está pendiente.
Otros, especialmente jóvenes, se reúnen a consumir alcohol, en cantidad irrazonable y excesiva, afirmaron los dirigentes vecinales, en algunos lugares destinados al deporte y la recreación.
Raquel Álvarez y Francisco Lemus mostraron un sector de juegos infantiles en que los pedazos de vidrios de botellas hacen imposible que los niños y niñas del sector puedan jugar o transitar sin peligro de sufrir heridas, en caso de una eventual caída.
La multicancha, que se levanta cerca de la calle Jorge Barbeito, sufrió la pérdida de una luminaria debido a un temporal; no ha sido repuesta y, por lo tanto, el recinto deportivo está a oscuras y se transforma en punto de reunión de jóvenes, especialmente, que consumen alcohol y, probablemente, también drogas, lo cual los vuelve agresivos con las personas -entre ellos los dirigentes vecinales- que se han atrevido a llamarles la atención por su conducta.
“A veces pelean en plena calle. Aquí, (en la esquina de Barbeito y Bergantín Cóndor) hubo una pelea de dos grupos bastante numerosos y a mí me dio susto”, recordó la presidenta de la junta de vecinos.
Los dirigentes se quejan de la ausencia de autoridades municipales para que entreguen, en forma oficial, la multicancha y los juegos infantiles, más los dispositivos para la práctica de ejercicios físicos.
“Es posible que ahora que hay elecciones vengan a la población, porque tenemos problemas que están pendientes, pese a la cooperación de los vecinos que nos han ayudado a recoger la basura, las botellas y materiales en desuso cuando hemos hecho operativos de limpieza en el sector”, afirmaron ambos dirigentes.
Claro que no todo es malo: las máquinas destinadas a los ejercicios físicos, pese a todo, se conservan en buen estado, con daños menores en una de ellas y nada más.
Pero se mantiene el consumo de alcohol y la aparición de nuevos focos ilegales, donde personas irresponsables depositan basura, afeando el paisaje y generando focos infecciosos que, como en enero de este año, permitió que una plaga de ratones alterara el sector de la Villa Caupolicán.
Ambos dirigentes se quejaron de que las autoridades han minimizado la importancia de su junta de vecinos; que les gustaría que estuvieran más tiempo en terreno, conociendo la problemática social del sector y otorgando soluciones en conjunto.
Y la presidenta y el director de la junta de vecinos Villa Caupolicán mantienen esa esperanza, por el bien de la organización, de sus socios y de los residentes en la población.