Chilenos
y argentinos protagonizan, entre otros, el documental
“Contracorriente”, que cuenta los efectos de las salmoneras en la
Patagonia.
“Sus
cuerpos están completamente desfigurados y quebrados, les faltan
branquias y hay piojos marinos por todos lados. Es por eso que ya no ves
un salmón entero en el mercado. Solo ves piezas de salmón”. Con esta
descripción, el estadounidense Yvon Chouinard, fundador de la empresa de
ropa Patagonia, describe la salmonicultura para el documental.
El
film se estrenó recientemente en Argentina y busca traspasar fronteras
ante una problemática que une a Chile y el Argentina. Las imágenes de
“Contracorriente” ponen la lupa sobre la cría intensiva de salmón y
alerta sobre sus consecuencias irreversibles en los ecosistemas marinos,
especialmente, en el Canal Beagle, uno de los posibles lugares de
desembarco de la industria en Argentina.
El
documental sigue a tres buzos que recorren los posibles puntos donde se
instalarían las salmoneras para mostrar el ecosistema marino en
peligro.
“A
diferencia de otros sistemas de producción, la salmonicultura se lleva a
cabo en el mar, un ambiente incontrolable. Se introduce una especie
exótica, antibióticos y residuos, quitándole el oxígeno y matando el
ecosistema”, explica Martina Sasso, directora del Movimiento Ecologista
Sin Azul no hay Verde. “Cada diez años, estos centros se tienen que
mover y cada diez años, un pedazo de mar se vuelve irrecuperable”.
El
film puede verse de forma digital y gratuita. Por cada visualización,
se enviará una carta a las autoridades trasandinas pidiendo el
tratamiento del proyecto de ley que prohíbe la industria en la zona.
La
salmonicultura es la cría intensiva de salmones en jaulas flotantes del
tamaño de canchas de fútbol que se instalan en el mar. La industria, ha
demostrado sus efectos nocivos en cada ecosistema donde desembarca y en
Chile no ha sido la excepción.
Hace
solo unos meses, se escaparon 800 mil salmones en el sur del país. Esto
se debe a diferentes razones y es un fenómeno que se ha repetido en los
últimos años.
Según
las cifras de Sernapesca, entre 2010 y 2018 hubo “87 eventos de escape
de salmones”, señala un informe del 2019 de la Biblioteca del Congreso
Nacional (BCN). Los efectos de estos escapes son de un alto impacto
ambiental, tal como indica el mismo documento, ya que surge “la
competencia por el alimento con otros peces o pasar a convertirse en
presa de depredadores a los que pueden transmitir parásitos y
enfermedades”.
El
documental chileno “Estado Salmonero”, producido por Patagonia y
liderado por Ramón Navarro, surfista profesional de olas grandes y
embajador global de la marca outdoor, expone el impacto negativo de la
salmonicultura en el ecosistema, rastrea los orígenes de la industria y
el mayor consumo per cápita de salmón de granja chileno a nivel global.
Sobre
esta experiencia, Navarro dice que “hoy se ha demostrado que la
industria salmonera no es limpia y atenta contra el ambiente, las
comunidades y los ecosistemas “.
Por
eso, Navarro lo describe: “Se pueden perder especies endémicas enteras y
es una actividad que afecta seriamente al turismo porque ya no tienes
playas tan limpias como antes. Los ecosistemas son lugares muy frágiles.
Una vez que se pierden, es muy difícil recuperarlos”.