Como lo pudimos conocer la semana pasada, la historia del Ecuador en el Continente Blanco es de larga data, lo cual cimento el 5 de agosto de 1987, la adhesión del Ecuador al Tratado Antártico y ordena a la Cancillería que se presente el documento respectivo al país depositario del Tratado Antártico que es Estados Unidos.
Es importante resaltar, que los Miembros Adherentes son aquellos cuyos gobiernos han aceptado el Tratado Antártico y pueden participar en las reuniones consultivas con derecho a voz, pero no a voto, para tomar las decisiones.
Una vez que Ecuador se adhirió? a los relacionados al medio ambiente y los Tratado Antártico, se encomendó? a la Armada del Ecuador tomar a cargo la realización de la Primera Expedición Ecuatoriana a la Antártida, para lo cual se dispuso que el Instituto Oceanográfico planifique, dirija y ejecute la misión, empleando para el efecto el buque de investigación hidrográfico- oceanográfico “Orión”, administrado por el propio Instituto.
Preparativos de la Expedición
Los preparativos para la expedición se iniciaron con la elaboración del Plan Antártico que incluía, entre otros aspectos, recursos de la Antártida, el alistamiento del buque, el plan científico a desarrollarse durante la expedición, la selección y preparación del personal y la instalación de un refugio en la bahía Almirantazgo de la isla Rey Jorge.
Una vez que fue aprobado el Plan Antártico por la Dirección General de Intereses Marítimos y la Comandancia General de Marina, de inmediato se inició? la ejecución del mismo, de acuerdo al cronograma de actividades elaborado para el efecto.
Con dirección al Continente Blanco
Así?, el 1 de diciembre de 1987 el “Orión” zarpo? desde Guayaquil, llevando a bordo un total de 60 miembros entre oficiales, tripulantes e investigadores, incluyendo un oficial invitado de la Armada del Brasil. Posteriormente, en Valparaíso, se integrarían a la expedición dos oficiales de la Armada chilena. Actuaron como jefe de la expedición y jefe científico el capitán de fragata de Estado Mayor Hernán Moreano Andrade, como comandante del buque el capitán de corbeta Único Bécquer Picco Vargas y de segundo comandante el teniente de navío Único Homero Arellano Lascano.
Instalación de un refugio
La instalación de un refugio y la realización de un intenso programa de investigación marítima en el estrecho Bransfield fueron las actividades más importantes que se cumplieron durante la Primera Expedición Ecuatoriana a la Antártida, ejerciendo de esta manera presencia nacional en ese continente.
El refugio fue ubicado en punta Hennequin, lugar situado en el interior de la bahía Almirantazgo en la isla Rey Jorge, siendo inaugurado el 13 de enero de 1988 con la asistencia de delegaciones de Alemania, Brasil, Chile, Estados Unidos, Polonia, Rusia, Uruguay y Argentina, países que tienen bases o estaciones científicas en el área. El refugio fue construido por manos ecuatorianas, como un cálido homenaje a quienes ponen su trabajo y sacrificio a favor de conocer más profundamente los sectores que encierran tan maravilloso continente. Los primeros ocupantes fueron precisamente científicos que realizaron trabajos hidrográficos y geológicos en el sector, posteriormente, el refugio quedo? abierto para que lo ocupen científicos de otras naciones que realicen investigaciones de cualquier orden en punta Hennequin.
Investigación y experiencias
La investigación marítima estuvo a cargo de científicos miembros del Instituto Oceanográfico de la Armada, quienes tienen varios años de experiencia en sus respectivos campos de la oceanografía física, biología, química y geología; habiendo participado en numerosas campañas en el área marítima nacional. La investigación comprendió? una larga serie de estaciones oceanográficas que se iniciaron desde el momento mismo en que el “Orión” navegaba por el golfo de Guayaquil en la ruta a Valparaíso; la información permitió? evaluar la situación oceanográfica del Pacifico Suroriental.
Posteriormente, las estaciones y observaciones continuaron en el paso Drake a fin de obtener la información relativa a la zona del frente polar y a la compleja circulación de la corriente circumpolar antártica. Mientras se realizaba esta travesía el buque experimento? condiciones de tiempo no muy favorables, con vientos de hasta 40 nudos, olas de 4 a 6 metros que produjeron escoras máximas de hasta 40 grados. Mediante los ecosondas que se dispone a bordo se obtuvieron perfiles batimétricos de la fractura de Shackleton y de la cordillera submarina que atraviesa el sector.
Tareas de investigación
Pero el trabajo de investigación se intensifico? en el área antártica, especialmente en el estrecho Bransfield y en el margen continental de la península Antártica, obteniéndose información relativa a las masas de agua, circulación, productividad biológica y morfológica de los cañones submarinos formados por antiguos glaciales, corrientes submarinas o erosión de los icebergs. Todas las actividades de investigación se llevaron a cabo empleando equipos apropiados para el efecto y absolutamente confiables. La información recogida permitirá? a los científicos ecuatorianos contribuir en un futuro cercano con nuevas ideas y alternativas a los esquemas de conocimiento marítimo establecidos en este sector del continente antártico.
Una de las tareas que se ejecutó? en esta expedición fue la de seleccionar el mejor sitio para la ubicación definitiva de la Estación Científica Ecuatoriana en la Antártida. Para satisfacer este requerimiento, se visitó varios lugares ubicados en las islas que forman el archipiélago de las Shetland del Sur y el archipiélago de Palmer. Luego de profundos análisis fue seleccionada finalmente punta Fort William, de la isla Greenwich, archipiélago de las Shetland del Sur.
Millas y desafíos enfrentados
Durante el largo periplo de 92 días de operación, con 70 días en la mar y un recorrido de cerca de 11.500 millas náuticas, oficiales, científicos y tripulantes pusieron de manifiesto su gran voluntad, espíritu de cuerpo y capacidad profesional, lo que permitió que se mantenga un marcado optimismo en beneficio del cumplimiento de la misión impuesta por la Armada y el país, y que se conduzca un plan científico serio y responsable.