“Cuando se determinó que no había responsables, se evidenció una vez más que hay un sistema judicial para ricos y otro para pobres”

Ayer
se cumplieron 11 años del incendio en la cárcel de San Miguel, ocurrido
el 8 de diciembre del 2010: una de las mayores tragedias carcelarias en
la historia de Chile. Este acontecimiento comenzó con una riña y
terminó en un incendio en donde las puertas no se abrieron hasta una
hora después. Para ese entonces se evidenciaron un total de 81 cuerpos
calcinados y trece heridos. Luego de nueve meses de juicio y tres años
de investigación, la justicia determinó la absolución de todos los
imputados, quedando sin responsables y abierto a la repetición.

“Uno
de los orígenes de este trabajo tiene que ver con haber sentido esa
impotencia cuando apareció la sentencia judicial, en donde se determinó
que no había responsables, que más bien el Estado era responsable, pero
el Estado es un poco abstracto, no es un sujeto. Muchos sentimos
impotencia en ese momento, porque se evidenciaba una vez más que hay un
sistema judicial para los ricos y otro para los pobres. Surge desde esa
rabia y de querer también desnudar esa realidad, ahí está
el sentido de la película”, indicó Francina Carbonell, directora de esta película-documental.

“El
Cielo está rojo” se despliega a partir de la obtención de los archivos
de la carpeta judicial del caso, donde los testimonios, videos, cámaras
de seguridad, reconstitución de escena y fotos de peritaje fueron
utilizados como material resolutivo en la sentencia final. Estos mismos
archivos revelaron las insuficiencias y las negligencias de una
estructura institucional imposible de desarmar.

-Con
respecto a las imágenes que van transcurriendo y que acompañan muchas
veces los sonidos, las voces y los gritos de los reos que se ven
involucrados en esto
, ¿qué se le quiso transmitir al público?

“Tuvimos
un especial cuidado para no caer en el morbo o sensacionalismo, que es
lo que ocurrió los días posteriores a la tragedia del 2010, que fueron
cuatro días de mucha mediatización en donde hubo algunas
extralimitaciones, y que después se fue al olvido. Tuvimos cierto
cuidado en encontrar una posición en donde no se usufructuara de esa
muerte y violencia, ni donde se expusiera la identidad o las caras de
los fallecidos, pero que sí nos pudiésemos enfrentar a lo que había
pasado sin mirar hacia otro lado.

Es
interesante encontrar narrativas o posibilidades de poder verlo desde
otro lugar, en ese sentido fue muy importante el uso del sonido, porque
los grandes ausentes son los internos que están dentro de la cárcel.
Muchas veces la imagen es más cruda que el sonido, sobre todo porque uno
puede cerrar los ojos frente a la imagen; el sonido te llega y uno no
lo cuestiona tanto. Era una manera de ser respetuosos, de poder
escucharlos y empatizar con el sufrimiento, la desesperación y el dolor
que estaban sintiendo”.

– ¿Qué rol juegan las recreaciones o constituciones de escena de la PDI en la película y en el caso?

“Lo
que hace el documental es utilizar todas las imágenes de la carpeta
judicial, que de alguna manera son aproximaciones para comprender lo que
sucedió; pero no solamente nos importaban esas imágenes en términos
ilustrativos, sino que también porque son imágenes que podemos
cuestionar.

En
la reconstitución uno se da cuenta de las fallas y de las negligencias
que fueron parte de la misma investigación, la que se hizo con las
mismas personas que estuvieron esa noche, quienes luego debieron actuar
lo que sucedió. Los internos estuvieron declarando al frente de los
gendarmes, por lo que se sintieron muy presionados y no pudieron dar
nombres. Asimismo, los gendarmes estuvieron declarando al frente de
directores regionales, por lo que también sintieron cierta presión”.


A los gendarmes no les entregaron conocimientos sobre la utilización de
mangueras y extintores y solo tuvieron una formación de un par de horas
sobre respiración autónoma. ¿Esta es una problemática más de todo el
sistema carcelario?

“Requiere
de una lectura más compleja de nuestra parte. Muchas veces uno ve en
las imágenes que los gendarmes están de alguna manera deshumanizados de
lo que está ocurriendo, donde hay una gran cantidad de personas pidiendo
a gritos que les abran las puertas, lo que no sucede. Eso genera
emocionalmente mucha rabia; pero si uno hace una lectura mucho más
compleja, se puede dar cuenta de que ellos (gendarmes) eran chicos de 19
o 20 años que habían entrado hacía seis meses a formar parte de una
institución que no les había dado ningún tipo de formación, que tienen
muchas horas de trabajo y muy pocas de sueño, y que además tienen que
hacerse c
argo de una sobrepoblación que los excede.

Uno
empieza a entender que en la estructura penitenciaria todos son un poco
víctimas, sobre todo pensando que los gendarmes también provienen de
los mismos barrios y probablemente de las mismas familias que los
internos. Se revela una vez más que es un sistema que encarcela la
pobreza de manera más sistemática, donde en el juicio esto se evidencia
nuevamente, cuando los imputados son los ocho gendarmes que estaban allí
y no aparece ninguna alta autoridad”.

El
padre de un reo fallecido dijo que siente que los gendarmes
ajusticiaron y condenaron a muerte a su hijo. ¿Usted concuerda con esta
visión?

“En
algún punto concuerdo, porque empatizo con el dolor de ese padre. Si
pensás en la situación de estar presenciando la muerte de tu hijo y ver
que hay personas que no atinan y no le abren la puerta, me parece que
habla de una indolencia y de estar muy desafectado.

Lo
que está intentando decir ese padre es que esas personas no tenían
derecho a hacer ese tipo de justicia con su hijo ni el Estado tampoco
tiene derecho a devolver con muerte su castigo. Todos sabemos que en las
cárceles se violan de forma sistemática los derechos humanos; sin
embargo, es un sistema que se sigue manteniendo y reproduciendo”.


Este documental deja en evidencia nuevamente la precariedad del sistema
carcelario en Chile y también plasma un evidente hacinamiento. ¿Qué
efectos son los que conlleva
n principalmente estas problemáticas para los presos?

“Es un sistema deficiente porque sigue habiendo mucha inseguridad, hay cada vez más cárceles,
más gente presa, y dentro de las cárceles lo que termina sucediendo es
que, es tan precario el espacio, no tienen dónde dormir, no tienen agua,
no tienen silencio y tampoco pueden ver a sus familiares, termina
generán
dose una violencia que es espantosa y que uno puede comprender.

Es
más, uno puede pensar en los cilindros de gas, que son necesarios para
ellos debido a que muchos no reciben comida o la comida está podrida,
por lo que deben cocinar dentro de las cárceles, lo que es altamente
inflamable considerando que también están con toallas y frazadas, a lo
que se suma la sobrepoblación que hay”.

– ¿Considera que existe realmente la reinserción social en Chile?

“A
partir de mi investigación, no existe. Obviamente que vengo desde el
cine y no soy abogada, pero sí he hecho una investigación de muchos años
que ha sido muy densa y he estado en esos espacios conversando con
internos que están actualmente en la cárcel y con otros que han salido.

Más
bien es todo lo contrario, hay un alto nivel de abandono estatal en
donde los privados de libertad tienen que sobrevivir en la cárcel,
entrando a un círculo de mucha violencia y en donde después hay mucha
estigmatización, por lo que se les hace muy difícil ingresar a trabajos.
Hay mucha gente comprometida trabajando en la cárcel, pero no basta con
gente particular, se deben hacer políticas públicas al respecto”.


¿Cree que este caso se pueda abrir nuevamente para encontrar alguna
solución a las familias dañadas con la pérdida de sus hijos?

“Es
algo que se está conversando, pero como equipo de cine no hicimos esta
obra con una intención judicial, pero sí es un documental que les ha
hecho mucho sentido a las familias y a la organización, por lo que
obviamente se está discutiendo si es algo que les puede ayudar a reabrir
una causa. El año pasado recién se les indemnizó a las familias, donde
más allá de esto por muchos años los dejaron completamente abandonados y
sin ayuda psicológica”.

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