No es un hecho ampliamente conocido, pero casi todo
lo que sabemos de Cristóbal Colón, lo sabemos gracias a su hijo ilegítimo,
Hernando, quizás la persona que mejor conoció al “descubridor” de
América.
Ambos protagonizan “Memorial de los libros
naufragados”, obra del historiador y académico de la Universidad de
Cambridge Edward Wilson-Lee, un libro fascinante en muchos niveles: habla de la
Edad Media y el Renacimiento, de las intrigas y luchas de poder en la corte de
los Reyes Católicos y sus sucesores, de la épica de navegar en los siglos XV y
XVI, de grandes inventos, artistas y pensadores, pero sobre todo detalla la
vida de dos hombres visionarios atados por un intenso amor filial.
Aunque nunca fue reconocido legalmente, Hernando
tuvo una relación muy cercana con su padre, viajó con él en la cuarta y última
travesía de Colón al Nuevo Mundo y como él tuvo sueños grandiosos.
Si Cristóbal quería conquistar el mundo, Hernando
buscó aprehenderlo a través de la creación de una biblioteca universal que
abarcara todos los libros, folletos, partituras de música, pasquines y grabados
que existieran en el mundo. De todas las culturas, en todos los idiomas.
Pero no sólo tenía este proyecto extraordinario.
También hizo mapas, ocupó cargos públicos, fue un viajero empedernido y
escribió una biografía de su padre que durante siglos fue la única referencia
que tuvimos sobre Colón.
¿Cómo llegaste a la figura de
Hernando Colón?
Fue
algo casi natural. Como académico, me dedico desde hace años a la historia de
los libros, especialmente al periodo inmediatamente posterior a la creación de
la imprenta y cómo eso cambió el mundo.
Fue en ese contexto que di con él. Su biblioteca es
muy importante para entender esa época, porque él anotaba obsesivamente en cada
uno de sus libros dónde y cuándo los había comprado y cuánto había pagado por
ellos, lo que nos permite recrearla en forma muy detallada.
Pero tengo que admitir que cuando empecé trabajar en
su historia me sorprendió muchísimo que no fuese más conocida, porque se trata
de una vida realmente extraordinaria.
Es como un cuento borgiano, o una novela de Umberto
Eco, pero con datos reales: el hijo ilegítimo de Cristóbal Colón intentando
construir una biblioteca universal.
Me pareció una historia perfecta para sumergirme,
pero también para contársela a una audiencia más amplia.
Sin duda, es una figura fascinante, que hizo tantas cosas, además de otras que le atribuyen ¿Cómo lo definirías?
Supongo
que en muchos sentidos era lo que hoy llamamos un renacentista, un polímata,
alguien con muchos talentos y ocupaciones.
No sólo tenía este proyecto extraordinario de
construir una biblioteca universal, sino que fue uno de los cartógrafos más
importantes de su tiempo, empezó un diccionario, hizo una enciclopedia
geográfica de España, formó la colección de grabados y partituras de música más
grande de su época y comenzó el que se cree puede ser el primer jardín botánico
del mundo.
Pero al mismo tiempo, era alguien muy único que, de
alguna manera, vivía -igual que su padre- obsesionado con su destino y su lugar
en la historia.
Su interés en la información era una especie de
desafío práctico, porque la imprenta implicó un aumento considerable de ella,
lo que derivó en la pregunta de cómo ordenarla y darle sentido.
Y yo creo que él concibió ese proyecto como un
paralelo a los anhelos de su padre: así como Cristóbal quería circunvalar la
Tierra, Hernando quería circunvalar el mundo del conocimiento, y como su padre,
pensaba que quien completara esa gran tarea tendría un poder enorme. Y no se
equivocó: como ahora sabemos la información es una fuente de poder.
Podemos decir que fue una suerte de visionario.
Tanto así que llegas a
describirlo como el precursor de Google, especialmente por el Libro de los
Epítomes, que es un intento faraónico por condensar el conocimiento y hacerlo
“buscable” en pleno siglo XVI.
En
realidad, yo pienso que toda su biblioteca y todos sus catálogos juntos son
precursores de Google, una especie de algoritmo para intentar navegar en ese
inmenso mundo de libros.
Porque, claro, tener todos los libros del mundo
puede sonar como una buena idea, pero si no puedes encontrarlos puede ser peor
que no tener ningún libro, puede convertirse en una verdadera pesadilla, como
la biblioteca infinita de Borges, que es aterradora porque incluso en la más
pequeña de las categorías, biografías por ejemplo, se pueden crear infinitas
biografías de Hernando Colón. Todo se puede repetir.
Entonces, para hacerlo algo útil tienes que ser
capaz de clasificarlo y darle un orden.
Él usó muchísimos métodos, pero quizás el más
ambicioso fue en efecto El libro de los Epítomes, que buscaba reducir cada
libro a un pequeño sumario, y con ello hacer más eficientes y rápidas las
búsquedas de un ejemplar particular.
Hernando y Colón tuvieron una
relación bastante intensa y en el viaje que hicieron juntos -el cuarto de
Cristóbal a América- estuvieron a punto de morir. ¿Cuánto crees que lo
influenció ser no solo su hijo, sino ser ilegítimo?
Creo que Colón es central en todo lo que Hernando
fue, probablemente fue la persona que mejor lo conoció.
Imagínate lo que es vivir con alguien por un año en
una pequeña cabina en un barco naufragado, esperando cada día que te llegue la
muerte.
Sin duda, provoca un conocimiento del otro muy
particular.
Y a la vez, como decías, estaba el asunto de la
ilegitimidad, que por una parte implicaba que no podía heredar su fortuna ni
sus títulos, y por otra lo hacía sentir una profunda necesidad de probar que
era digno de ser su hijo.
Presumiblemente, la única forma que tenía de
conseguirlo era hacer algo que emulara los logros de su padre y lo convirtiera
en su hijo espiritual, ya que no lo era ante la ley.
Probablemente, lo que mejor refleja este punto es la
biografía que Hernando escribe de su padre, y que encierra una paradoja
fantástica: porque pensamos en Hernando modelándose en Colón, pero de hecho,
casi todo lo que sabemos de Cristóbal proviene de su hijo.
Y no está del todo claro hasta qué punto nuestra
imagen de Colón -al menos la legendaria y heroica que tuvimos durante siglos-
fue modelada por Hernando.
De alguna manera revierte la
idea de que los hijos no pueden existir sin los padres. En este caso, el padre
casi no existiría sin el hijo, pero ¿cuán confiable es la imagen que nos
entrega Hernando de Colón?
Yo creo que la biografía de Hernando, que es la base
de la historia que tuvimos por cientos de años, es casi totalmente verdadera,
pero no es completa.
Hernando era una persona muy meticulosa, y su libro
contiene muchas referencias a documentos en los que hemos podido verificar que
estaba diciendo la verdad, pero también es cierto que omitió cosas.
Cuando en el siglo XIX distintos estudiosos
comenzaron a interesarse en esta historia y a buscar en los archivos, se
encontraron las cartas de Colón y otros relatos de sus contemporáneos que nos
han permitido hacernos una mejor idea de quién fue realmente y nos dan una
imagen menos ideal, de un hombre que también hizo cosas terribles y al final de
sus días estaba muy cerca de la locura.
También deja de lado y encubre la visión que Colón
tenía de sí mismo como un mensajero de dios, que tiene que haber sido evidente
para Hernando en el cuarto viaje, cuando pasaron tanto tiempo juntos, ni
explica si hacia el final de su vida su padre había admitido que nunca llegó a
las Indias Orientales, sino a un nuevo continente.
Pero no podemos olvidar el contexto en que fue
escrito, que es extremadamente emocional: casi 30 años después de la muerte de
Colón y en un tiempo en que su reputación estaba siendo destruida por distintos
personajes que aseguraban que habían llegado a América antes que él.
Así que de alguna manera, Hernando escribió la
biografía para salvar a su padre del olvido.
Tú mismo describes a Colón como
un megalómano y narcisista, aunque tu propio relato refleja tan bien lo épico
que era viajar en esos días que es casi imposible no empatizar con
él.
Siendo
realistas, solo un megalómano pudo haber pasado 40 días en el mar, sin ver nada
ni estar seguro de que al otro lado habría algo. Hay que tener un enorme grado
de seguridad personal.
Y por otro lado, es cierto que es una historia muy
humana, porque aunque hoy Colón es famoso -o infame para algunos- hubo momentos
en que él mismo llegó a pensar que parte de ese gran sueño que lo movía era
falso: no encontró el oro que prometió ni hizo a los Reyes Católicos
inmediatamente ricos. Creyó que iba a circunnavegar la Tierra y que con ello
iba a cambiar la historia. Pero eso tampoco pasó.
Y eso lo hacía sentirse apenado, fracasado, una
especie de paria.
Hacia el final de su vida, Colón sentía que nadie le
reconocía lo que había hecho, y que todos sus planes y sus sueños quizás iban a
terminar en nada.
Hay una parte en el libro, que
es ciertamente poética, pero también reveladora de lo que significaba navegar
en esos días, cuando en pleno cruce del Atlántico Colón descubre que la brújula
no funciona correctamente y piensa en la hipótesis de que la Tierra tal vez no
sea redonda, sino que tenga la forma del seno de una mujer, y que el pezón sea
una cúpula celestial.
Sí, es bellamente asombroso, Pienso que a veces la
historia queda atrapada en una especie de mitología de que Colón fue quien
reconoció que la Tierra era redonda.
Y aunque, probablemente en ciertos momentos lo
creyó, en muchos otros tuvo razones para ponerlo en duda. Incluso para él, el
mundo estaba constantemente cambiando de forma: era una pera, un seno…
Otro aspecto fascinante es la conciencia que parecía tener Colón de lo importante que son la narrativa y el lenguaje. Pero sabemos que no era un hombre de gran educación ¿De dónde crees que le nace esta conciencia?
Es
cierto: toda la evidencia apunta a que era un hombre con poca educación formal.
Sabemos que le dejó sus libros a Hernando, pero sólo
conocemos cuatro. Debe haber tenido un pequeño número de textos que conservaba
y consideraba valiosos porque pensaba que lo habían ayudado en sus travesías,
entre ellos los “Viajes de Marco Polo”.
Pero sí tenía lo que a él mismo le gustaba describir
como una lumbre, una especie de luz interior que hoy podríamos llamar una
inspiración, que le permitía relatar sus viajes al Nuevo Mundo y todo lo que
pasaba allá de una manera que la gente encontraba increíblemente cautivante.
A veces era grandilocuente y un poco teatral. De
hecho, pidió ser enterrado con las mismas cadenas con que llegó esposado a
Europa de su tercer viaje, en uno de sus momentos de mayor fracaso, es un acto
de gran dramatismo.
¿Y cuál crees que era su motor: ambición, poder, dinero, deseo por descubrir, o un poco de todo eso?
Yo
creo que fue evolucionando a lo largo de su vida. Tenemos buenas razones para
pensar que Colón, como muchos otros mercaderes italianos, buscaba una vía para
reemplazar el comercio que estaban perdiendo en el este del Mediterráneo por el
avance del Imperio Otomano, que crecía y crecía y les quitaba puertos para
comerciar.
Pero cuando inicióa sus viajes y descubrió un mundo
donde nadie había estado antes, su propia visión cambió y pasó de estar
haciendo algo para ganar dinero y comerciar a algo que se transformó en uno de
los grandes eventos de la historia.
Ahí es cuando desarrolló más y más su autoimagen
como un hombre destinado a grandes cosas y comenzó a compararse con Noé,
navegando a través del diluvio.
Y pienso que con Hernando pasa lo mismo: su
colección de libros empezó porque amaba los libros, pero a largo de su vida se
convenció de que está destinado a construir una gran máquina de conocimiento,
que veía como uno de los grandes logros de la humanidad.
Que a la vez es una utopía. El
título de libro, que corresponde a uno de sus catálogos, representa
precisamente un momento de tristeza y fracaso. ¿Por qué lo escogiste?
Creo
que es una frase preciosa y por eso me pareció que era obvio que tenía que ser
el título.
Es un símbolo perfecto para los proyectos de
Hernando, que tenían algo del mito griego de Sísifo, destinado a empujar
perpetuamente un peñasco gigante montaña arriba hasta la cima, sólo para que
volviese a caer rodando hasta el valle y de ahí empezar a empujarla de nuevo, y
así indefinidamente.
La librería universal iba a ser siempre algo
inalcanzable.
El catálogo de los libros naufragados enumera miles
de libros que perdió en un naufragio cuando viajaban desde Italia a España.
Tras la tragedia, lo conservó con la idea de reemplazar cada uno de los
ejemplares.
Construir la biblioteca universal era como correr
constantemente sobre arenas movedizas, siempre tratando de mantenerte sobre el
nivel del agua, un sueño imposible, el título intenta capturar eso.
¿Qué pasó con su librería
cuando Hernando murió?
La
heredó su sobrino, el hijo de su hermano Diego (el hijo legal de Cristóbal
Colón), pero no la quiso, así que los libros fueron a dar a un convento donde
Bartolomé de las Casas los usó para escribir su famosa Historia de las Indias.
Después fueron trasladados a la catedral de Sevilla,
donde permanecieron encerrados, porque reinaba la Inquisición, y la sola idea
de una biblioteca tan única y diversa era extremadamente sospechosa. Ahí
quedaron olvidados y descuidados por siglos.
Hoy todavía forman parte de la catedral, pero solo
se puede visitar si eres académico o para eventos específicos.
El libro es realmente
fascinante de leer. ¿Cómo fue escribirlo?
Fue un gran placer. Hernando es una figura
fascinante y cuando escribes una biografía pasas tanto tiempo inmerso en la
vida de otro que llegas a sentirte muy cercano.
Siento que él y yo tenemos mucho en común.
Obviamente, yo no podría haber escrito este libro si yo mismo no fuese un
maniaco de los libros.
Así que fue maravilloso vivir en su mundo.
Finalmente, cada cierto tiempo
se dice que Cristóbal Colón no era italiano, sino español o
portugués. ¿Cuánta certeza tenemos sobre su origen?
Con
personajes como Colón, no es raro que muchos quieran “apoderarse” de
él.
Es verdad que hay pocos documentos, pero es no
significa que los que hay no sean convincentes, especialmente si tomamos en
cuenta que eso es lo que Hernando dice en su biografía.
Una de las cosas que probé durante mi investigación
fue precisamente que Hernando escribió esa biografía. Había ciertas dudas, pero
encontré documentos que confirman su autoría.
Así que estamos tan seguros de que nació en Génova
como podemos estarlo de alguien que nació en la pobreza hace más de 500 años.