Para
el joven puntarenense Cristóbal García de 16 años, el tenis de mesa ha
llegado ser su razón de vivir y su sentido de vida. Más allá de los
grandes resultados obtenidos que siempre estuvieron en sus sueños, el
deporte ha sido un gran bálsamo en su vida, el cual apareció como
milagro en una etapa dura que lo tuvo desde muy pequeño durante tres
años (a los seis), en silla de ruedas debido a una enfermedad denominada
Perthes, la cual se produce en la cadera del niño y que conlleva una
debilidad progresiva de la cabeza del fémur.
Hoy,
el deportista puntarenense que el fin de semana (20 y 21 de mayo),
obtuvo el título de campeón de Chile juvenil en dobles y segundo lugar
en todo competidor, fue la figura del Campeonato Nacional de Para-Tenis de Mesa 2023, realizado en la comuna de San Miguel en la capital.
Cristóbal
ahora se prepara para representar al país y la Región de Magallanes en
el próximo torneo Parapanamericano a realizarse a fines de mes en
Colombia.
Invitado
al programa “Tarde Libre” de Pingüino Multimedia que conduce Mayra
Ibáñez, el jugador ejemplo de esfuerzo y perseverancia contó pasajes de
su vida, como así también sus logros obtenidos a través del deporte.
– ¿Qué significó obtener estos resultados?
“Estoy
contento por lo obtenido durante el torneo, igual jugar solo en esta
ocasión sin director técnico es el triple de difícil, pero satisfecho
con lo realizado. Igual todos los partidos los gane 3 set a 0, en la
final fue tres a dos, incluso estando arriba 2 a 0, me bloqueé en algún
momento no supe manejar el tercer set, me lo remontaron y finalmente
pude cerrar el partido a mi favor”.
-Queremos conocerte un poco más, ¿háblanos de tu vida?
“Yo nací con una discapacidad en la cadera que me dificultó mucho al
caminar; el apoyar mi pie al piso ya era una dificultad para mí. A los
seis años me diagnosticaron la enfermedad Perthes en la cadera donde
estuve de primero a tercero básico en silla de ruedas con un arco que me
atravesaba las piernas, fue un proceso difícil, complicado que no se lo
doy a nadie, ni se lo desearía ni a mi peor enemigo”.
-¿Cómo parte tu motivación por este deporte?
“Comenzó
viviendo los últimos años en silla de ruedas, le dije a mi mamá que ya
no quería seguir viviendo. Vi a mi mamá llorar y me dije ‘porqué tengo
que ser yo el que le cause la tristeza a mi madre’, ella lloró y se puso
a orar, y siento que se dio un milagro porque los doctores me decían
que yo no me iba a parar de esa silla, así de frio, y mi mamá confía
mucho en Dios y me dije ‘porqué no me puedo parar, por qué no puedo
hacer deporte’, quería jugar tenis de mesa, fútbol, muchas cosas y
comencé a luchar por mi vida”.
–Más allá de los resultados deportivos, es ganarle a la vida…
“Así
es, fue todo un proceso complicado que como dije no se lo deseo a nadie
y hoy muy contento con mi desempeño porque cada esfuerzo y constancia
tiene su recompensa.
El
año pasado que fue la primera vez que salí campeón de Chile en dobles
en todo competidor y juvenil, fui a dar una charla a un colegio de
Pudahuel, uno de los colegios más marginales que hay y fue una
experiencia muy bonita, hubo un momento que llegué a llorar por los
recuerdos de lo conseguido y el sentimiento que me causaba ver a los
niños allí, al estar en una misma situación que viví yo, sobre todo en
lo económico, me daba pena”.
-¿Qué ha significado el deporte en tu vida?
“Más
que nada el deporte ha significado una cura en mi vida. Le agradezco
totalmente a mi profesor (Cristian Quiroz), porque más allá de enseñarte
del deporte, te enseña a ser una buena persona. Él tuvo una vida
parecida a la mía, fue un poco más difícil, el no es de acá, es de
Pudahuel (Santiago), y que por estos días anda compitiendo en un
circuito mundial en Rosario, (Argentina).
Es
una persona muy humilde y te enseña muchos valores, más que nada a
respetar a la familia y a la constancia en el deporte. Una vez me dijo
que todo esto no sería fácil para mí, ‘porque tú tienes una
discapacidad, pero yo me voy a concentrar en ti y te voy a meter en las
grandes competencias’. Otro factor importante fue el apoyo económico
porque no tenía plata para comprar mis paletas, para tener mi
implementación deportiva, de repente andaba con mi short, dos días, a
veces no podía entrenar porque no tenía qué ponerme. Cristian me enseñó
hartas cosas de la vida. De verdad agradecerle todo lo que ha hecho por
mí porque yo no tuve un papá que me acompañara, que estuviera ahí
conmigo, siempre fue mi mamá”.
– Hoy que estás pasando un buen momento deportivo. ¿Si miraras para atrás, qué me dirías?
“Me
da pena, pero también orgullo hasta dónde he llegado. Más que nada
sentir la felicidad de mi mamá por mí. Por ejemplo, cuando me fui a
Brasil a competir, yo siempre lo digo y sin vergüenza, estuve vendiendo
cocadas, sushi, entregando cartas de ayuda, aunque sea para conseguir
mil pesos eso me ayudaba, y al no tener nada y quererlo conseguir todo
es algo que cuesta mucho sacrificio; no dormir nada por hacer las
cartas, golpear puertas y que te digan que ‘no’, bueno me decía yo ‘a la
otra será’ y así seguir”.
– ¿Cuándo viajas al Torneo Parapanamericano en Colombia?
“Viajo
el 27 a Santiago a una concentración a confirmar, no lo tengo claro si
es en la quinta o sexta región donde voy por dos días, y ya después el
30 viajo a Colombia, porque el 31 ya estoy compitiendo.
Este
será mi primer Parapanamericano (se realizan cada 4 años), y si
mantengo mi buen nivel alcanzaría a jugar el siguiente torneo en cuatro
años más”.
– ¿A quienes tienes que agradecer en este camino de vida y deportivo?
“A
mi mamá, siempre en todas, a mi familia, mi técnico Cristian Quiroz y
en letras grandes a la tienda Megastore, a don Roberto y en especial a
Sergio Nandwani por todo el apoyo en implementación deportiva, recibida
desde las zapatillas hasta las poleras, de verdad muchas gracias”.