La
escandalosa y fallida final de la Copa Libertadores no para de dar de
qué hablar y ahora se sumó el allanamiento de la policía al Estadio
Monumental de River Plate. Por orden de Norberto Brottó, fiscal a cargo
de investigar la causa por las entradas y el dinero que se encontró en
la casa de Héctor “Caverna” Godoy, jefe de los Borrachos del Tablón, los
efectivos policiales ingresaron al recinto deportivo para buscar
posibles vínculos entre la dirigencia de los Millonarios y el
barrabrava.
La
investigación judicial surgió hace unos meses y se destapó un día antes
de la fecha en que estaba pactada la final de vuelta, cuando allanaron
la casa de Caverna, quien estuvo detenido un par de horas, y se
encontraron 300 entradas para el encuentro ante Boca Juniors, las que
estaban destinadas a la reventa, y cerca de siete millones de pesos
argentinos en efectivo (120 millones de pesos chilenos). Ahora, con
motivo de recabar más antecedentes, la Policía de la Ciudad ingresó este
lunes al Monumental para revisar el registro de socios del club y las actas de venta de los tickets.
Incluso,
luego del allanamiento a la casa de Godoy, el vicejefe de la policía de
Buenos Aires, Diego Santilli, vinculó los incidentes ocurridos en el
Monumental con una posible represalia de los Borrachos del Tablón: “Es
probable que parte de lo que nosotros venimos investigando, que tiene
que ver con los allanamientos que hizo la Justicia, haya hecho que
grupos de violentos generaran incidentes o algún tipo de represalia”.
Además de los motivos que llevaron a allanar el Monumental por la causa en cuestión, la policía aprovechará
de tomar las imágenes de las cámaras de seguridad del estadio para ver
si pueden dar con los responsables del ataque al bus de Boca Juniors en
la previa de la final de la Libertadores. El escándalo del siglo en el
fútbol mundial está lejos de acabar.
Los dichos de Pablo Pérez
Pablo Pérez, volante de Boca
Juniors, fue uno de los principales afectados en los graves incidentes
durante la previa de la final de Copa Libertadores, cuando un grupo de
hinchas de River Plate apedreó el bus de los xeneizes, provocando la
lesión de varios jugadores y la indiscutible suspensión del partido.
Dos
días después de los hechos, el mediocampista, quien sufrió una lesión
en el ojo, detalló lo que vivió al interior del bus camino al
Monumental.
“Se dedicaron a tirar piedras, botellas. Estaba toda la gente acumulada en un solo lugar, fueron minutos que no se los deseo a nadie. Eran estallidos de vidrios constantemente y no fue muy lejos de la entrada al estadio, fue bastante cerca”, aseguró Pérez.
“Cuando
salimos en la ambulancia con (Gonzalo) Lamardo nos volvieron a tirar
piedras y no es menor lo que pasó. Ni bien pasamos por el portón, nos
pudieron volver a lastimar cuando nos íbamos a atender”, agregó.
Además
continuó diciendo que “¿qué pasaba si nosotros ganábamos? ¿Quién me
sacaba de ahí? Imagínate si dábamos la vuelta en su cancha, nos mataban.
Yo tengo tres hijas y cuando llegué a la casa, la mayor me abrazó y se
puso a llorar. No puedo jugar al fútbol si sé que estoy en una cancha
donde puedo morir”, disparó.
“Lo
de la Conmebol fue una vergüenza. Estaba en el hospital y me decían que
tenía que jugar, con el ojo irritado, hinchado (…) Iba a entrar, pero
no se podía jugar. al médico de la Conmebol no lo conozco porque no me
vino a ver nunca. Entró en algún momento y anotó que estaba en
condiciones de jugar sin revisarme. Nunca fue solidario con nosotros.
Debe tener alguna orden de no venir a verme al Otamendi tampoco”.
Sobre
los incidentes, Pérez recalcó que “el episodio del sábado fue
lamentable. Fue muy raro, no había mucha gente después del puente y de
repente aparecieron todos acumulados en un solo lugar. Esto no puede pasar más. Si el ojo me lo sacaban, no me lo paga nadie”.