Se
sabe que el tenis es un deporte para el cual se requiere una inversión
importante. Constantes viajes, sumado a la estadía, inscripciones en
torneos, compra de equipamientos, y pagar un equipo completo que maneje
su carrera, son solo alguna de las cosas que deben tenerse contempladas
los tenistas para poder sobrevivir de manera profesional.
Si
a esa situación, le sumamos que el mundo del tenis femenino está en
pañales en nuestro país, y que no cuenta con inversión alguna por parte
de las empresas privadas, todo se pone aún más cuesta arriba.
Por
lo mismo, todo ha sido complejo para Ivania Martinich, nuestra única
exponente magallánica presente en el circuito de la WTA. La actual 857°
del ranking ha buscado de todas las formas cumplir su sueño de meterse
de lleno en el tenis profesional. Sin embargo, a sus 23 años, dicho
objetivo está en serio riesgo.
Gira de septiembre
Ivania
pudo competir por última vez en septiembre pasado, cuando estuvo
presente en torneos de 15.000 dólares de España, Montenegro e Italia.
Pese al poco ritmo competitivo (no jugaba desde abril), logró una
semifinal y un cuartos de final. Dichos resultados alimentaron el
“hambre” de la tenista por seguir jugando, algo que, según admite,
estuvo al menos tres veces en duda durante el año.
A
su edad, sabe perfectamente que le puede ganar a varias que están
ubicadas en mejores puestos que ella, pero que compiten semana a semana,
y por lo mismo, es clara en señalar que el gran punto de tope para el
despegue de su carrera es la inversión de la empresa privada.
“Necesito
el apoyo sostenido por parte de las empresas. Yo no sé si las empresas
dimensionan la plata que se gasta en el tenis. Yo viajé a Europa con dos
raquetas por ejemplo, lo que es paupérrimo. Sé que subiría mucho en el
ránking si tuviese la oportunidad de viajar y hacer una gira un poquito
más larga”, recalcó.
Además,
señaló que “siendo yo de la región me gustaría mucho que la empresa
local invirtiera en mi carrera. Mucha gente piensa que soy de Santiago,
pero yo siempre recalco que soy de Punta Arenas, que vengo de una región
super extrema y quiero seguir representándola”.
Falta
de auspicio que se volvió crítica en este 2018, ya que la falta de
apoyo la tuvo a punto de colgar la raqueta. “Este año, cuando la
situación fue un poquito crítica y no veía mucho futuro, dije un par de
veces que ya no más. Veía a todas las chicas a las cuales le gano
jugando en Europa y no tengo cómo
viajar en el corto plazo. Si este año no consigo auspicio, paro.
Necesito poder planificar una gira para el próximo año y sin eso no se
podría”.
Sin
embargo, admitió que “siento que tengo que dar mucho todavía y que voy
en alza, por eso seguí. Vendí muchas cosas para poder hacer mi última
gira. Tengo confianza en que llegue alguna empresa, y mientras tanto
sigo entrenando como si jugase la próxima semana”.
@CamiloEncina