Nicolás
Massú, uno de los mejores coach de la temporada 2020, habló con el
sitio oficial de la Federación Internacional de Tenis y conversó de su
vida familiar. Recordó los logros en Atenas 2004 e hizo un balance de su
año como coach de Dominic Thiem en el circuito de la ATP.
Acerca
de sus abuelos, el “Vampiro” sorprendió contando que “vivieron la
Segunda Guerra Mundial, estuvieron en Auschwitz. Después de la guerra
emigraron a Chile. Fue mi abuelo quien me metió en el tenis. Durante
muchos años me apoyó, llevándome hacia y desde el club. Mi abuela tiene
94 años y todavía tiene tatuado el número del campo de concentración en
la muñeca. Me explicaron lo que habían vivido, así que tengo esa fuerza
de ellos. Si pueden sobrevivir a eso, ¿cómo no puedo sentirme positivo
cuando juego al tenis para ganarme la vida?”.
Respecto
de su carrera como tenista, Massú reconoció que “tuve la suerte de
tener entrenadores que siempre fueron muy positivos. Debes comprender lo
que el entrenador te está diciendo, el mensaje que contiene. Mis
primeros entrenadores siempre me decían: ‘Hay que poner la pelota al
otro lado de la cancha, sin errores’. Conocía mis fortalezas y
debilidades. Siempre trabajé para mejorar”.
Respecto
de su mentalidad, dijo que “cuando trabajas y sueñas, puedes lograrlo.
Para nosotros, los sudamericanos, es difícil, no tenemos muchos torneos
locales, así que tenemos que viajar lejos de casa, de nuestras familias.
Pero desde que era joven, traté de mantener una actitud positiva y ser
más duro mentalmente que mis rivales. Siempre quise ganar”.
Recordando
los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, el extenista nacional reconoció
que fueron “las mejores dos semanas de mi carrera. Siempre quise hacer
historia en el deporte. Vi Los Ángeles en 1984 cuando tenía cinco años y
en Sidney 2000 llevé la bandera de Chile, fue inolvidable. Aún así, no
pensé que cuatro años después iba a ganar dos medallas de oro. A veces
me pregunto cómo me las arreglé para convertirme en el único tenista
masculino que ha ganado dos oros en los mismos Juegos Olímpicos”.
Sobre
su relación con Thiem, Massú contó que “uno de los objetivos era
mejorar sus resultados en pista dura y hoy en día no sé si tiene mejores
resultados en tierra batida o dura. Tiene un gran nivel en ambas
superficies, pero necesitamos mejorar en hierba. Es un jugador talentoso
y muy trabajador. Es muy joven, así que veo un futuro brillante. Sabe
que puede ganar más. Espero que en la nueva temporada pueda seguir
jugando un tenis sólido”.
El
nacido en Viña del Mar finalizó la entrevista con una frase que no dejó
de llamar la atención: “Estoy muy motivado; Yo amo lo que hago. Estoy
loco por el tenis”.