La revolución que llevó a Talleres de Córdoba a estar peleando un cupo en la Libertadores

Palestino
buscará la fase de grupos de la Copa Libertadores, pero antes debe
superar a Talleres de Córdoba (Argentina) cuyo primer duelo terminó
igualado 2-2 en el Estadio Mario Kempes de la ciudad transandina.

Al
igual, que los “tetracolores”, el conjunto de la “T” -como se le
conoce- se encuentra en un momento estelar, siendo participe de un
certamen internacional, algo impensado hace 15 años.

El
club quebró en 2004 y en las temporadas siguientes sufrió en el
infierno de la división Argentino A -equivalente a la 3ª división-,
donde estuvo casi una década.

La
administración estuvo en manos de un juez durante diez años, hasta que
en 2014 los socios escogieron una nueva directiva, liderada por Andrés
Fassi, un expreparador de arqueros argentinos que hizo carrera en
México, trabajando a la par en su labor de vicepresidente del Grupo
Pachuca.

Basándose en el modelo del club mexicano del mismo nombre, asumió el desafío en Córdoba.

“Agarré
un Talleres de 50 mil personas insultando, con personas en un acto de
violencia inaceptable, rompiendo vidrios, autos, insultando a jugadores,
directivos, técnicos”, recuerda Fassi.

Se
implementó un plan de desarrollo estratégico, lo que significaba
profesionalizar todas las gestiones del club, no solamente en lo
deportivo, sino que también lo comercial, lo logístico, las
comunicaciones, la seguridad.

“Hay
que mostrar un modelo de gestión totalmente distinto al de los últimos
40 años. De una vez hay que enaltecer valores y códigos diferentes a los
históricos. Hay que cambiar esa mentalidad y cultura que se ha
impregnado en un fútbol con sociedades sin fines de lucro totalmente
mentirosas”, fue el diagnostico del dirigente.

Con
Fassi llegó Frank Darío Kudelka –hoy cuestionado en Universidad de
Chile- al banquillo y gracias al DT argentino los logros deportivos.
Tras encadenar 38 partidos sin perder, Talleres ascendió desde el Torneo
Federal A, la Segunda División B del fútbol argentino, que sirvió como
lanzadera definitiva para el club cordobés.

Y posteriormente logró el ascenso a la Primera División en
2016. En la principal serie tuvo campañas destacadas, como fue el caso
de la temporada anterior, que le permitió clasificar a las etapas
preliminares de la Copa Libertadores. Antes de enfrentar a Palestino,
había dejado en el camino nada menos que al poderoso Sao Paulo, con un
marcador global de 2-0.

Hoy,
Talleres tiene más de cincuenta mil socios –algo poco usual en el
fútbol argentino- y se practican diversas disciplinas como basket,
patín, voley, karate, futsal, hockey y fútbol femenino, entre otras.

A pesar de su gran presente, el mandamás de Talleres de Córdoba, advierte que debe haber
cambios profundos en la gestión para asegurar estabilidad para seguir
siendo competitivo en la elite del fútbol argentino y en los certámenes
internacionales:

“Un
club definitivamente para ser sustentable tiene que poder cumplir un
montón de situaciones que tienen que ver con un modelo de gestión
administrativa. Bajo ese parámetro, hoy Talleres necesita vender
jugadores para poder mantenerse en esos números equilibrados, que nos
permitan seguir con la posibilidad de crecer”, sostuvo Fassi.

Algo que en los clubes de Chile se debe ver de la misma manera.



@CarlosMuga

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