Una
tensa jornada se vivió el sábado pasado en el Estadio Ramón Cañas de
Punta Arenas. Cuando se promediaba el primer tiempo del duelo entre
Sokol y Río de la Mano por el Regional de Fútbol, y luego de cobro
polémico por parte del juez encargado del compromiso, se produjo una
agresión a este, liderada principalmente por el ayudante técnico del
cuadro de Río de la Mano.
Un hecho que se repitió el domingo en Natales, donde el árbitro del compromiso entre Bories y Scout resultó agredido igualmente.
Seguidilla
de actos violentos que genera la preocupación del gremio de árbitros,
debido, sobre todo, a la falta de cualquier seguridad existente en los
estadios que son sedes de los compromisos del Campeonato Regional, foco
principal de la violencia.
Eduardo
Aramayo es jefe de la Agrupación de Árbitros Independientes de Punta
Arenas, entidad no ligada con el referato del certamen futbolístico. Sin
embargo, participó del “rescate” de los jueces del partido de Sokol con
Río de la Mano.
Con
Carabineros debieron asistir, luego de que varios hinchas se apostaran
en la salida del Ramón Cañas para propinarle diferentes amenazas a los
jueces. Solo la fuerza pública, y el retiro de los agredidos en
patrullas policiales, permitió que la situación no pasara a mayores.
“Yo
fui al partido como cinco minutos, y luego me fui. Al rato me llamaron
dos árbitros de mi agrupación, más de cinco veces, pidiéndome si podía
hacer algo, porque los jueces estaban adentro del campo de juego y
estaba peligrando su integridad física”, señaló.
“Me
contacté con Carabineros y nos juntamos antes para coordinar qué
podíamos hacer. Yo ingresé solo y me dirigí al campo de juego. Los
jueces estaban muy temerosos, así que les dije que les daba garantías de
que no estaba en juego su integridad”, agregó.
Eso
sí, fue claro en manifestar que “cuando llegamos nos lanzaron bastantes
piedras. Uno siempre dice “están exagerando”, pero no era así. Eran
unas seis o siete personas que tiraron bastantes piedras”.
Además,
recordó que “cuando ingresamos al camarín, Carabineros estaba adentro
ya. Pero afuera habían varios hinchas amenazando. Yo creo que si no
hubiese llegado Carabineros la cosa hubiese sido mucho más grave”.
Por
lo mismo, Aramayo fue enfático en manifestar que esta situación
“siempre pasa en los regionales, todos los años. El problema puntual es
que los castigos son muy simples. Para erradicar la violencia en los
estadios, los equipos deben ser responsables de la gente que llevan. Que
los clubes sepan que si es que un hincha actúa de mala forma, que lo
sufra el equipo. En el caso de ayer (sábado), el ayudante técnico entró a
agredir. Esa persona debería estar castigado por más de cinco años por
lo menos. El gatilló la violencia”.
“Cuando la ley de violencia en el estadio se rija también para el futbol amateur,
esto se va a acabar. Esto es un reflejo de la sociedad y en el fútbol
pasa mucho. La gente va a descargarse al estadio, garabatean a sus
propios jugadores, a los técnicos”, agregó.
Además,
el juez señaló que “no sé por qué no hubo fuerza pública en el estadio.
Los dirigentes debieron haberlo pedido. Ellos saben que hay partidos
que pueden complicarse y el GOPE puede cumplir esa función. Es un método
de disuasión. Lo que pasó ayer en la noche se pudo prevenir. Con mayor
razón en Natales, quienes ya sabían lo que había ocurrido la noche
anterior. Es peor todavía, porque les pegaron”.
El
árbitro, manifestó que, en vista de la reunión extraordinaria que la
agrupación regional de arbitraje sostendrá mañana, debería salir una
resolución importante por parte de ellos. “Yo creo que me juntaría con
los dirigentes, y exigiría que hubiese fuerza pública en los partidos.
Es tan sencillo como eso”, manifestó.
“Esto
es una actividad deportiva. Nadie va a tener menos suelo o va a perder
dinero por esto. Es terrible como padres van a ver a niños de 10 años y
los insultan. Creo que es un tema de raíz, pero si esto no empieza a
cambiar, va a seguir creciendo. Es el momento de hacer un cambio y con
medidas ejemplares”, cerró.