El currículum como maestra de judo de Sandra Moreno es intachable. Junto a Juan San Martín
se han transformado en la dupla encargada de sacar a un gran número de
judocas destacados a nivel nacional, transformando a Magallanes en una
potencia de este deporte en Chile.
Sin
embargo, no siempre esta fue la gran pasión de Moreno. La magallánica
conoció esta actividad a los 13 años, cuando un acosador empezó a
hacerle la vida imposible, por lo que decidió tomar clases de defensa
personal. Así comenzó una larga carrera en este arte marcial.
Pero
lo cierto es que durante esa misma época, la mente de Moreno estaba en
otro lado. En su pasión real, que tuvo desde pequeña: la danza.
Actividad
que, de no haber sido por los impedimentos económicos y la negativa de
sus padres, habría sido elegida por ella como su carrera.
Y
es que claro, para una familia de deportistas, como la que tenía
Sandra, era mejor visto que su hija buscara realizar un deporte que
dedicarse al baile.
– En una familia de deportistas, ¿de dónde vino la pasión por el baile?
“Mi
hermana mayor bailaba muy bien y participaba en un conjunto folclórico.
Creo ella que me traspasó el gustito. Yo la acompañaba siempre, íbamos
para todos lados. Nos llevábamos por dos años y teníamos que ir a todas
las fiestas solas. Así generamos ese lazo”.
– ¿Y por qué no se dedicó a eso?
“Cuando
quería tomarlo más profesionalmente, era muy costoso, y no teníamos los
recursos para pagarlo. Así que lo tuve que dejar de lado. Empecé a
jugar vóleibol por el liceo, y luego hice una rotación en varios grupos
de deporte, pero no logré adaptarme por diferentes razones”.
– Quizás nunca superó el baile.
“Es
que el baile es mi pasión. En el liceo hice varias disciplinas, y
siempre me gustó. Pero mis papás tienen una mentalidad muy antigua y no
iban a entender que yo me iba a profesionalizar. Ellos no veían que yo
pudiese ser buena, pretendían que fuera solo un hobbie”.
– ¿Les planteó alguna vez el tema?
“Se
los dije más adulta. Desde que tengo mi pareja, hay varias cosas que yo
hice. Estudié varias cosas relacionadas con el deporte, pero yo creo
que buscaba algo relacionado con el baile”.
– ¿Les guarda rencor?
“Yo
se los dije sin reprocharlos. Una de las cosas que nunca he hecho es
guardar rencor. Fueron personas muy sacrificadas. Con suerte mi papá
pasó tercero básico y mi mamá sexto básico. No estuvo en sus manos que
uno se realizara, pero era complicado. Fue difícil y si bien sufrí en mi
juventud, no guardé nunca rencor por eso”.
– ¿Ve algún tipo de parecido entre el baile y el judo?
“Muchas
personas creen que el judo es rudo, pero no lo es. Hay que ocupar la
fuerza del adversario y hay que tener coordinación con el baile. A mí se
me hizo fácil por haber bailado muchos años, la cueca sobre todo, que no es fácil”.
– ¿Nunca pensó en retomar la danza?
“Me gusta mucho bailar todavía, pero
no para pensar en hacer algo más. Estoy con el judo y tengo mucha gente
que, si bien no depende de uno, están ahí por algo. Disfruto esto y ha sido un buen cambio en mi vida. Me llena al 100%, he conocido muchas personas y es una disciplina muy hermosa”.
– ¿Algún recuerdo que tenga más presente de su época de bailarina?
“Recuerdo
que participé en un concurso de cueca con un compañero de curso con el
que bailaba siempre. Fue en el Teatro Municipal y si bien no ganamos,
nos aplaudieron mucho, lo que significaba que bailaba bien. Ese es mi recuerdo más presente”.