Sectores religiosos de medio oriente impidieron que la cinta llegara a varios países, como Egipto, Catar, Baréin y Kuwait casi un mes antes de que se proyectara por primera vez en público. “La historia del Antiguo Testamento es más desafiante y complicada de lo que se cree. Hay muchas contradicciones sobre la bondad y la maldad, y también entre la justicia y la piedad. Esa inflexión es compleja, y quisimos mostrarla acá”, dice el también productor de “El luchador”, “La fuente” y “El cisne negro”.