Este ha sido un año tremendamente difícil, donde el abrazo, las reuniones familiares, el concurrir a nuestros trabajos o simplemente el salir a dar un paseo por mencionar alguna de nuestras actividades de la vida diaria, simplemente quedaron en el olvido.
La pandemia del Covid – 19 que aún nos afecta de manera muy agresiva, nos hizo cambiar nuestro modo de vida, obligándonos a vivir largas cuarentenas y quedarnos en nuestras casas. Para que hablar de los efectos que trajo aparejados en materia económica donde muchos de nuestros emprendedores y los más diversos sectores productivos de la región, están viviendo un verdadero drama que se ve muy lejos que termine.
Esto y muchos otros puntos más, nos hacen un profundo llamado a la reflexión sobre la forma en que estamos llevando adelante la vida, nuestro transitar por este mundo. Antes era todo acelerado, todo era para ayer y muchas cosas simples como el compartir con los nuestros, preocuparnos de nuestros adultos mayores o cuidar nuestra naturaleza eran temas que los dejábamos de lado por esta vorágine del día a día.
Las imágenes que hemos visto en nuestra región y en muchas otras partes de Chile donde esa casi obsesión por comprar, con un consumismo que pareciera que el mundo se va a acabar, debe generar un punto de inflexión sobre lo poco que hemos aprendido este año. Nadie dice que no nos regalemos entre los seres queridos porque la Navidad es una fecha de unión familiar y de compartir con quienes más apreciamos, sino que todo debe ser en su justa medida.
No podemos privilegiar el comprar de manera desmesurada, sin medir las consecuencias sanitarias que eso trae, demuestra que el prolongado periodo de encierro que vivimos, no nos dejó ninguna reflexión.
En lo personal también el año fue duro porque los parlamentarios tuvimos que cambiar nuestra forma de legislar. Pasamos de sesiones presenciales a legislaturas “telemáticas” donde los debates apasionados y la defensa de nuestras posturas, quedaron solo enmarcadas a una sesión de Zoom. La indiferencia en algunas materias como lo relacionado con los apoyos que como Estado le queríamos entregar a la clase media, también nos generó una alta tensión, donde tuvimos que recurrir a apoyos como lo relacionado con los retiros del 10%.
El triunfo del Apruebo también marcó el término de una época. Fueron 40 años que comienzan a quedar atrás para comenzar a escribir una nueva Constitución, acorde a los tiempos que estamos viviendo ahora, donde la gente fue la principal promotora de esos cambios y de ese llamado a la clase política a cambiar algo que ya había cumplido su ciclo, y que por lo demás, nos dio la estabilidad necesaria durante varias décadas pero que era urgente llevar adelante esos cambios.
En fin, un 2020 marcado por el Zoom, donde las reuniones, cumpleaños, clases del colegio y universidades, matrimonios, carretes entre otros, lo tuvimos que hacer detrás de una pantalla de un computador o del teléfono, sin abrazos, sin estrechar la mano y con una mascarilla de por medio.
Este 2021 se prevé como un año difícil, a primera vista, donde tendremos una serie de elecciones populares, pero estamos con la esperanza de que lo malo comenzaremos a dejarlo atrás y que, en el futuro, no me cabe duda, que miraremos este 2020 como un mal sueños, que nos dejó muchas lecciones.
Pienso, sin duda alguna, que lo recordaremos como el año en que hicimos Zoom.