“Estos hechos demuestran un especial oprobio, ya que la víctima estaba indefensa en aquellos lugares en que los seres humanos nos sentimos más protegidos: el hogar, el lugar de estudio o colegio”, expresan en el fallo los jueces que condenaron a H.M.M., respecto a la forma en que esta persona cometió el delito, aprovechándose de la relación de confianza y de cuidado con la menor, de actuales 15 años de edad.