Según la versión de la afectada, su ex marido vendió la casa, de lo cual nunca se enteró hasta ahora que llegaron a sacarla de la casa. Esto hizo reaccionar a los vecinos que solidarizaron con la señora Inés, manifestando su malestar porque al parecer la venta se habría hecho de forma fraudulenta, aprovechando que la mujer no sabe leer ni escribir. “No sé qué hacer ni a dónde ir”, señaló la mujer, quien insiste en que “esta casa es mía, no es arrendada. Mi marido la vendió y no me dijo nada y de la noche a la mañana vinieron a sacarme. Ahora no tengo donde ir estoy enferma”.
Ayer los vecinos gestionaban que la abuelita pudiera pernoctar en la sede vecinal, a la espera de ubicarla en otro lugar. De todas formas, por gestiones de algunos concejales, al lugar llegó una asistente social de la municipalidad y del Senama.