En el último tiempo, la agenda internacional ha estado marcada por temas relacionados con el medio ambiente y la importancia de las distintas energías renovables.
En Magallanes, estos temas son de particular interés para la población, ya que se avecinan grandes proyectos que afectarían los recursos y patrimonios naturales que caracterizan a la región.
En ese sentido, el secretario ejecutivo de “Patagonia sin represas”, Patricio Rodrigo, efectuó una conferencia denominada “Por una Patagonia Viva, libre de represas y carbón contaminante”, la cual se realizó en el Salón Pacífico, ubicado en el segundo piso del ex CEIA.
En esta exposición, Rodrigo habló de la importancia que representa la implementación de energías alternativas para el futuro de Chile, y crear una conciencia ambiental en la comunidad, y evitar que proyectos multimillonarios como HidroAysén e Isla Riesco, dañen irreparablemente al país, en beneficio del grupo de empresarios.
Otro de los objetivos principales de esta conferencia, es instalar un concepto de defensa unificada de la Patagonia Prístina, ya que en la actualidad, “el término Patagonia se ha convertido en un concepto cultural que va más allá de la ubicación geográfica”, comentó.
En ese sentido, varias ONG han formado desde 2007 el Consejo de Defensa de la Patagonia (CDP), un movimiento ciudadano transversal, que busca nuevas opciones para el desarrollo sustentable de la Patagonia.
En referencia al proyecto HidroAysén, “es un proyecto del siglo pasado. No es necesario para el futuro, además de que fue una iniciativa arbitraria e ilegal”, afirmó el expositor, ya que la realización de este megaproyecto quebrantaría varios tratados internacionales de conservación ambiental.
Durante la plática, fueron expuestas una gran cantidad de falencias en la planificación, que van desde las administrativas hasta las de construcción.
Como un ejemplo, Rodrigo citó que uno de los principales diques, estaría construido sobre la falla Liquiñe-Ofqui, la cual registra un desplazamiento continental de hasta un metro cada cuatro años. “No existe ningún tipo de construcción humana que soporte este desplazamiento”, afirmó.
En la Patagonia existen un sinfín de opciones que pueden ser utilizadas para la producción energética alternativa, aprovechando los recursos naturales presentes en las más de 24 millones de hectáreas que la forman (1/3 del territorio chileno), sin impactar en gran escala al medio ambiente.
El secretario ejecutivo de “Patagonia sin represas” hizo una interesante observación en el impacto que representa la materialización de este proyecto, no sólo en el sentido patrimonial y natural, sino el económico para el país, ya que beneficiaría a contratistas extranjeros que serían los encargados de la construcción de las megaestructuras, y finalmente a un pequeño círculo de empresarios, que se verían beneficiados por el monopolio energético dentro del país.
Para mayor información, los interesados pueden visitar el sitio http://www.patagoniasinrepresas.cl.