“Amigos de la calle”: los verdaderos “héroes” de las Jornadas cumplieron promesa de hace un año

Los  “héroes” más singulares de esta historia real tienen los ojos turbios y enrojecidos por el consumo de alcohol; despiertan reticencias y molestias entre muchos magallánicos; algunos se han visto envueltos en casos policiales, pero en el fondo de sus corazones persiste la llama de la humanidad y de la solidaridad.
Es probable que “Buscaboche”, “Marcelo”, “La Idita”, “Maradona” “Manolo”, “Caresed”, “Cajita Vacía” y muchos otros apodos se hayan ido borrando de la existencia cotidiana a manos de una degradación personal contra la cual, cada día, se les hace más difícil  combatir.
“Es que para nosotros, el alcohol es como la bencina para los autos. Si no tenemos combustible, no andamos”, cuenta y justifica uno de ellos, y las mismas palabras se escuchan o pueden escucharse en Errázuriz con Armando Sanhueza, o en la Avenida Colón o en la Avenida España, puntos de reunión de aquellos que han sido vencidos por la ingesta de alcohol.
Pero, han seguido conservando una parte importante de su condición humana, de su solidaridad, del amor por sus familias y, lo mejor, tal vez, por los otros, a quienes ni siquiera conocen, y que sólo ven y perciben de lejos: los usuarios del Centro de Rehabilitación del Club de Leones Cruz del Sur, especialmente por los niños y niñas que son atendidos allí.
Mariela Aguilante, oriunda de Puerto Varas, sabe de niños: ha sido madre en varias ocasiones y su prole tiene edades que fluctúan entre los 13 y los 26 años, mientras que Oscar Paillalef, venido de Puerto Montt tiene un hijo que ya frisa los 11 años.
Ese sentimiento está vivo y eso les ha dado fuerzas para la singular tarea de recolectar dinero para las Jornadas y este año aportaron, nada más ni nada menos, que un millón de pesos (“si hubiera estado el Kike hubieran sido dos”), reunidos peso a peso, moneda a moneda, durante largos meses, soportando, a veces, las miradas y los gestos airados de uno que otro incrédulo que les ha dicho: “¿Para las Jornadas?  Mentirosos, esta plata se la van a tomar, van a puro comprar más alcohol, sólo “copete”. Eso lo viven a diario y se los han dicho numerosas veces.
Pero no fue así y Mariela, Óscar y otros “amigos de la calle”, reunieron esa importante suma y se sintieron bien, sin importarle la opinión de los otros, los de la “gente normal”.
Celebraron en una de sus “caletas”. Durmieron mejor en la hospedería del Obispado de Punta Arenas, en la Avenida España, y hasta la primera “cuota” de cada mañana tuvo un sabor mejor, más dulce y entibió un poco más el alma de las personas en situación de calle el domingo pasado, cuando supieron que Magallanes había superado la meta fijada con los aportes de la comunidad, entre ellos, el suyo.
“Y que fue y lo hicimos otra vez”, dijeron diez, veinte, treinta o cincuenta personas presas del alcohol que viven la libertad en calles, avenidas y pasajes urbanos, a veces reñidos con el agua y el jabón, a veces obnubilados, de pasos vacilantes, de voces arrastradas, cuyos pasados se han ido guardando en el fondo de sus almas, pero conservando esos rasgos y valores tan humanos como la solidaridad con los demás, derrochando amor por los niños en rehabilitación “¿No ve que nosotros podemos caminar y movernos sin problemas y estamos paraditos mientras que muchas de esas criaturas no”?
Y con una caja de vino en las manos, comparten la bebida, se miran unos a otros, con alegría, y elevan las miradas turbias hacia el cielo y dan gracias a Dios, repitiendo que “estamos paraditos” hasta que les llegue la hora de partir a la eternidad.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS