¡Buenos
días! Fórmula de saludo archirrepetida desde el mero inicio de un día
solar hasta ya pasado el mediodía. Para algunos ya debiera ser el saludo
desde las 00:01 de un nuevo día, y ¡ojo!, que en algunos entornos se
ensaya y dice.
Decir
archirrepetida también puede parecer una exageración, ya que, en
ocasiones, este saludo, necesario a modo de contacto personal o
interpersonal, se mezquina, se calla, no se otorga. ¿Razones, motivos?
De los más variopintos. Desde rasgos personales como timidez, cortedad,
vacilación, hasta descuido, olvido, dejación, o simplemente
distanciamiento temporal o enojo entre las personas.
Pero
vamos a la fórmula de saludo. Decir ¡buenos días! no tiene que ver con
referirnos al día en sus condiciones climáticas, es un saludo en que se
expresa un deseo, ni más ni menos. ¡Sí!, un deseo. La fórmula abreviada
¡buenos días! es, en realidad, más extendida. Algo así como ¡buenos días
les deseo a ustedes!, o ¡buen día tenga usted!, o ¡deseo que tengas un
buen día!, variantes más, variantes menos. Recalco la idea de un deseo
en el saludo, idea que no se alcanza a marcar o remarcar cuando
saludamos. Si no se aprecia, es quizás porque es una fórmula de saludo
muy desgastada, sin intención o ningún propósito de deseo. Y más, se da,
y muchas veces se da, casi a disgusto, sin fijar particularmente la
atención en la persona o personas a quienes se extiende. Incluso, hasta
con una pronunciación debilitada, por decir lo menos. Si es, incluso,
casi ¡güenoh díah!
¡Qué
hacer! Restituir el saludo con la expresión de buen deseo. Que quizás
sabemos que todo viene en contra, con mal pronóstico, de malos augurios,
aun así, un ¡buenos días! cálido, bueno, sentido, se apreciará y
provocará en el ambiente, en las personas receptoras de ese saludo un
cambio, una esperanza.
¡Inténtenlo, intentémoslo!
Lo
mismo con el ¡buenas tardes!, y el, quizás, más esperado ¡buenas
noches! ¿Por qué más esperado? Porque luego de un ciclo horario de arduo
trabajo, estudio e innúmeras tareas, de aciertos y desaciertos, de
dichas, alegrías e infortunios, ese ¡buenas noches! es nuevamente el
mejor deseo de que el descanso, el sueño sea reparador, sosegado, feliz.
Entonces, redescubramos el ¡buenos días!, las ¡buenas tardes! y las ¡buenas noches!