Es indudable que la Tierra se está calentando y que con ello se genera un cambio climático. También, sabemos que el planeta se ha calentado y enfriado durante toda su existencia. Sin embargo, lo que ha cambiado, es que ahora nos cuestionamos la responsabilidad humana en el calentamiento global. Pero sin entrar en un debate científico, lo que si es claro para Magallanes es que el cambio climático afecta y afectará nuestra manera de vivir. Por tanto, ¿Qué haremos para tomar consciencia del cambio climático y actuar responsablemente con nuestro medio ambiente? Pasar del debate a la concreción de ideas pro medio ambiente se vuelve entonces un deber ético y esencial para la sobrevivencia humana. La futura Estrategia de Desarrollo Regional (EDR) deberá integrar la visión de desarrollo sostenible y la adaptación al cambio climático. En ese sentido, el proceso de elaboración de nuestra futura EDR sostenible exigirá racionalizar la satisfacción de las necesidades actuales de los magallánicos sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas. Algo fácil de pregonar para un futuro gobierno de cuatro años, pero difícil de alcanzar si no tenemos políticos con visión de largo plazo. De hecho, gracias al desarrollo económico es posible hacer frente a los problemas medioambientales y sociales, porque somos parte de la naturaleza y no estamos ni fuera ni en contra de ella. Para ello se requiere integrar de forma armónica una economía racional y viable, una gobernanza responsable en y desde nuestro Gobierno Regional, el empoderamiento de la población, la cohesión social y la preservación de los ecosistemas. Los desafíos regionales son inmensos vistos desde la perspectiva del desarrollo sustentable, vulnerabilidad al cambio climático y capacidad de adaptación. A pesar de cierto radicalismo en las posturas de algunos ambientalistas y negacionistas, la inmensa mayoría de los magallánicos, sin duda, estará disponible para dialogar respecto del futuro de Magallanes. De hecho, la posibilidad de celebrar elecciones de Gobernador Regional el próximo año, entrega un inmejorable escenario para concentrar el debate político en los temas de interés regional. Magallanes piensa y se pregunta: ¿Cómo enfrentará la ganadería regional un escenario de mayor pluviosidad en invierno y veranos más secos, lo cual jugará en contra de la regeneración de las praderas? ¿Cómo conciliaremos el desarrollo turístico masivo en un territorio de parques y reservas naturales protegidas? ¿Qué haremos con nuestros vertederos los cuales son en extremo contaminantes? ¿Cómo se hará cargo la ciudadanía para hacer suyo los hábitos 3R de reducir, reutilizar y reciclar? ¿Cuáles son los estándares de producción que propicien una industria acuícola sustentable y de gran valor para la economía regional? ¿Es posible generar incentivos para que las empresas públicas y privadas adapten sus procesos e impulsen la generación de una economía circular regional? ¿Hasta cuándo obviaremos la discusión de fondo respecto del futuro energético de Magallanes, hoy adormecida por el confort de un subsidio que actúa de barrera infranqueable para la entrada de nuevos competidores y desarrollo de fuentes de energía alternativas? ¿Por qué estos y muchos otros temas aún están ausentes en el debate regional? El cambio climático llegó para quedarse, así como la creciente toma de consciencia por el medio ambiente de los magallánicos que deseamos asumir la responsabilidad de ser parte de la solución, desplegando nuestra capacidad para adaptarnos al cambio climático y proseguir en la senda del desarrollo económico y social que todos anhelamos.