Afanosamente, en las horas previas a la celebración del nacimiento del niño Jesús, ornamentan la fachada de la Base Naval Antártica más antigua de nuestro país en el Continente Blanco.
Tal como señala parte de su significativo himno, los marinos que componen el capital humano de esta Base, viven día a día “evocando el calor hogareño y conviviendo en franca hermandad”, cumpliendo las tareas propias de presencia y servicio a la Patria.