COLUMNA | La risa y el llanto

Gracias
a la vida, que me ha dado tanto… Escribo esta columna el día en que se
conmemoran los cien años de su nacimiento… Violeta Parra. Desde los
tiempos bíblicos, se viene diciendo que nadie es profeta en su tierra y
pareciera ser bastante cierto a la luz de los hechos, no sólo en el caso
de Violeta Parra, que tanto éxito ha tenido más allá de nuestras
fronteras, que en nuestro propio país. A lo anterior, habría que agregar
algo así como que nadie es suficientemente reconocido en su tiempo
presente, si no mucho después, al pasar el tiempo, al analizar su obra,
al exprimir sus ideas, sus pensamientos, sus sentimientos. Al menos eso
es lo que me ha pasado a mí con Violeta Parra… reconozco que recién en
este último tiempo me he tomado el tiempo de escuchar y analizar las
palabras de sus cantos, y son excepcionalmente bellas. Volver a los
diecisiete después de vivir un siglo, quién no quisiera poder volver a
esa edad con la experiencia, conocimientos y sabiduría después de un
siglo… o de medio siglo; qué distintas serían las cosas, sería algo así
como poder descifrar signos, sin ser sabio competente.

Me ha dado la
risa y me ha dado el llanto, el perfecto equilibrio, aunque la verdad
sea dicha, cuesta, a veces cuesta mucho ese equilibrio; algunos reciben
mucha risa, otros mucho llanto, pero al fin y al cabo, la vida es
esperanza, la esperanza que los que más lloran y sufren reciban las
necesarias risas. Entre risas y llantos recibimos los hechos reales del
día a día, y junto con las celebraciones del centenario de esta gran
mujer, también nos vamos enterando de algo que ya se sabía, algo que ha
sido vox populi, que ha estado en la voz del pueblo desde hace mucho
tiempo ya, pero que finalmente se está destapando y es, lamentablemente,
la constatación de la penetración del narcotráfico en nuestra política
nacional.

Hemos visto cómo se ha develado el nexo de esta lacra con un
municipio de la capital, que es sólo un botón de muestra d
e
lo que está pasando bajo cuerda. Qué lástima, qué pena que en nuestro
país hoy en día tengamos que constatar que lo que pensábamos tan
ingenuamente que jamás sucedería, ya está acá, ya llegó. Vamos
preparándonos para las novedades, porque esto que se ha develado, una
vez más gracias a los periodistas y a los medios de comunicación, y no
por parte de quienes corresponde, es recién un asomo de lo que seguirá
apareciendo. Claro que seguirá apareciendo y seguirá creciendo, porque
la política de los gobiernos respecto al tema, no digamos del Estado,
porque los ciudadanos no tenemos pito que tocar en esto, nadie nos ha
preguntado si estamos de acuerdo, es combatir el micro tráfico, tal y
como se nos ha dicho.

Esto es como vender el sofá de Don Otto. Combatir y
meter presos a las veteranas que venden marihuana por gramos en su
casa, a las madres jóvenes que lo hacen por necesidad, a los jóvenes que
cultivan sus matas en la casa, es absurdo. El micro tráfico existe,
porque hay macro tráfico, y porque hay adictos consumidores. Ahí tiene
que estar la preocupación. Los narcos a la cárcel. Los consumidores a
tratamiento. Los niños a la educación anti drogas. Pero, pareciera que
no hay coraje ni valentía para hacerlo, prefieren encarcelar a mujeres y
jóvenes, que no son peligro. Gracias a la vida… Aunque nos dé tantos
indeseables.

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