Momio
, la izquierda chilena monopolizó su uso, lo dedicó a la derecha, hasta
que se ha hecho evidente su propio conservadurismo, perdiendo el
derecho a la exclusividad, en la medida que sus dirigentes se aferran a
ideas, valores y actitudes del pasado, que no dan cuenta de la
revolución científico-técnica, de los requerimientos de una economía de
mercado y de las reivindicaciones sociales, políticas y culturales
emergentes.
El
mundo cambia, menos la Nueva Mayoría, los referentes que inspiran a sus
candidatos o están muertos o han fracasado. Alejandro Guillier, parece
sacado de una escena radical de los cincuenta, sin el encanto de las
empanadas y el vino tinto. Hacia el centro el espectáculo no es mejor,
no le ha ido bien al neo-integrismo de Carolina Goic, es que sin
revolución socialista en el horizonte carece de sentido su versión light
de revolución en libertad y su rescate de la ética DC, que permanece
desconocida para el electorado y no logra superar la barrera del cinco
por ciento.
Esta
actitud ligada a las consignas forjadas en el esfuerzo heroico de los
años duros de la revolución, con puños en alto y murales rebosantes de
energía y capacidad de trabajo, son estereotipos que no se condicen con
personas que quieren más tiempo libre, trabajar menos con más
productividad, disfrutar de la familia, vacaciones e ingresos decentes.
Es un duro golpe a la reforma laboral de este Gobierno, que sea
Sebastián Piñera, el que revindique, ojalá sin letra chica, la reducción
de la jornada de trabajo y el incremento de las vacaciones. La
excepción, la propuesta de la diputada del PC Camila Vallejos, que
propuso la reducción de jornada a cuarenta horas semanales. El ministro
socialista Nicolás Eyzaguirre, nuestro momio de turno, se opone, en
defensa del empleo y la productividad.
Las
reformas introducidas en lo laboral y en el ámbito educacional no
contemplan ni una referencia a la revolución científico – técnica, se
quiere educar igual, con profesores formados conforme estructuras y
metodologías del siglo XIX dirigidas a estudiantes del Siglo XXI. No
funcionará.
La
administración del Estado, otro desastre, lo único que faltaba, La
Contraloría queriendo transformar Codelco, casi en servicio público, la
pueden hacer colapsar, en aras de la probidad y los excesos. La idiotez
sale más cara.
Luego
de décadas de democracia no se ha logrado una modernización de la
administración del Estado, no existe vocación por hacerlo, todo el
empeño se puso en destruir cualquier herencia del pasado autoritario,
sin reparar en los porfiados hechos.
En
libertades públicas no lo han hecho mejor, más prisión preventiva,
incremento de penas, reformas baratas que pagan los sectores más
desposeídos a quienes se encarcela por diez gramos de marihuana. No se
escucha la voz de la Corte Suprema, que está por reducir la prisión
preventiva a seis meses y niega el mito de la puerta giratoria.
El
oportunismo socialista, colmó el vaso al privilegiar las encuestas por
sobre las capacidades de Ricardo Lagos, nada mas conservador que
resolver una candidatura a espaldas de las personas, conforme a una
institucionalidad partidaria fosilizada que rehusó el debate y
confrontar ideas, tendrán más de cuatro años para reflexionar.