El
dato de inflación de septiembre de 1.2% (se esperaba 0.8%) marca la
continuación de lo que hemos visto durante todo 2021, sorpresas
inflacionarias.
De
este dato en particular es importante destacar que se da en un mes que
es históricamente más inflacionario debido a las fiestas patrias, lo que
se ve reflejado en la fuerte
alza que tuvo la componente de alimentos, en particular la de carnes. A
esto se suman tres factores importantes: el alza global del dólar, la
alta liquidez en la economía producto de los retiros de las AFP e IFE y
el alza en la inflación mundial.
En
este contexto lo natural es que los activos de renta fija tengan
retornos por debajo de lo normal. Por ejemplo, hoy viernes 8 de octubre
las tasas de interés en Chile subieron
en torno a 30 puntos base en casi todos los vencimientos. Y las
expectativas de inflación a un año, implícitas en estos precios,
aumentaron en 50 puntos base, ubicándose en niveles en torno al 5.5%.
Otro punto interesante, es que las expectativas de inflación
de más largo plazo -como por ejemplo las de 10 años- han reaccionado al
alza y hoy se ubican en torno a 3.4%, muy por sobre el objetivo de
largo plazo del Banco Central.
A futuro, si el escenario inflacionario continúa, lo recomendable siempre
es mantener los ahorros personales invertidos, es decir, no en la
cuenta corriente.
Dentro
de los vehículos de inversión que permiten protegerse específicamente
de la inflación destacamos dos. En primer lugar, si los datos continúan
soportando una inflación por
sobre el 5.5%, los instrumentos de renta fija en UF, como fondos
mutuos, pueden seguir siendo un buen refugio para el alza en los
precios. En segundo lugar, si la inflación sigue comportándose
particularmente alta en comparación con el resto del mundo, los
instrumentos denominados en dólares también pueden servir como vehículo
para refugiarse tanto de la inflación como de la incertidumbre que ha
producido el cuarto retiro de los fondos de pensiones.