El impacto por la reciente
muerte de Roxana Tamara Ruiz Rojo aún se mantiene en la comunidad magallánica.
Hoy se cumple una semana desde que la joven de 22 años, que vivía en Punta
Arenas, sufrió un desprendimiento de placenta mientras visitaba a su pareja en
Porvenir.
Esta
situación se traduce en una emergencia obstétrica que requiere una cirugía
urgente de cesárea para sacar al feto antes de que se ahogue con la placenta.
Por su parte, la madre en estos casos también corre peligro, porque presenta un
sangramiento importante.En este caso, se logró sacar a la bebé con vida, sin
embargo, la madre no logró sobrevivir.
La
noticia que fue lamentada a nivel regional, también llegó hasta el nivel
central. La diputada Karla Rubilar (independiente) solicitó la semana pasada a
sus colegas de la Comisión de Salud de la Cámara Baja sacar un acuerdo para
solicitarle a la ministra de Salud, Carmen Castillo, más información respecto
del caso.
“A mí
me llama la atención ver que esta muerte
materna de una joven de 22 años, esté pasando tan desapercibida, porque hay que
dar explicaciones cuando en este país muere una mamá. Es un indicador
claro respecto de cómo está funcionando
la salud en nuestro país, el que nosotros tengamos muertes maternas”, afrimó
Rubilar.
La
parlamentaria y doctora aseguró que los desprendimientos de placenta son
emergencias en que corre más peligro el feto que la madre, por el riesgo de que
muera ahogado, por lo que le queda la interrogante de por qué se logró salvar
al bebé (que fue dada de alta del
hospital clínico el viernes) y no a la madre. “Algo tiene que haber pasado que
se complicó la mamá. Les quedó sangrando, el útero no se retrajo, pero eso se
trata con transfusiones, con volumen y con misotrol intrarectal, que son las
indicaciones básicas”, comentó.
La
duda que ronda a la comisión es si el recinto hospitalario de Porvenir contaba
con los insumos necesarios para atender una situación de urgencia como la que
le ocurrió a Roxana.