El evento, que constituye una tradición, convoca a trabajadores de las distintas y distantes estancias de la región e incluso de localidades limítrofes de Argentina, constituyendo un espectáculo singular. En las competencias se evalúa en tiempo y la calidad del rodeo ovino, poniendo nota a las habilidades tanto de los adiestradores como de los perros en el característico quehacer cotidiano de los centros ganaderos de la Patagonia.