Ese día el acusado admitió su responsabilidad en un delito de lesiones menos graves en contexto de violencia intrafamiliar, pero como medida accesoria le quedó absolutamente prohibido acercarse a su pareja. Sin embargo, el fiscal Eugenio Campos acusó a esta persona del delito de desacato, ya que el 21 de mayo del mismo año, cerca de las 19 horas, el acusado ingresó a su ex domicilio siendo que no lo podía hacer y la mujer lo denunció. Aunque después retiró la denuncia y tampoco acudió al juicio oral a prestar declaraciones.
En la “hoja de vida” de Gerdes figuran nueve condenas anteriores, siete de las cuales son por manejo en estado de ebriedad, y otras dos por lesiones graves y menos grave en contexto de violencia intrafamiliar.
“El acusado durante el desarrollo del juicio oral trató de explicar las razones del ingreso: su conviviente lo buscó, le rogó que volviera, a lo que accedió por amor a sus hijos, pero incurrió en esta conducta sabiendo que no debía hacerlo porque un tribunal se lo había prohibido”, concluyen los jueces en la sentencia.