Con los pies en tierra

El jueves 1 de junio el Presidente Gabriel Boric dio su segunda cuenta pública, la que sin duda sorprendió al oficialismo y oposición por su capacidad diagnóstica, realismo y disposición. Sabiendo que la cuenta pública era una gran oportunidad para retomar el control de la agenda política y legislativa, el Presidente
optó por imprimir una fuerte dosis de realismo a la posibilidad
concreción de su programa original, aunque ello le cueste reformular las
prioridades. Escuchamos así un presidente sereno, carismático,
flexible, transparente, autocrítico y, sobre todo, unitario. Una mezcla
de Aylwin con su
justicia en la medida de lo posible y Bachelet con su realismo sin renuncia. Un Presidente
consciente de sus posibilidades dentro de un contexto político y
económico optó por el pragmatismo con un discurso por sobre todo honesto
y creíble, con los pies en tierra.

En un gobierno a la baja en las encuestas el Presidente
Boric volvió a hacer mano del único capital político con que cuenta su
gobierno, el carisma y la relación de confianza que tiene la gente con
su persona. Si el
Presidente
es el espolón el barco avanza. De esta forma, planificó un discurso
para dar cuenta de su gestión y por sobre todo para presentar las
propuestas comprometidas de aquí en adelante. Y todo apunta que logró
hacer sintonía con lo que la ciudadanía esperaba.

Lo que debemos reflexionar es a quién se dirigió al Presidente a la cuenta pública.
Sin duda se dirigió a la ciudadanía que espera de un mandatario las
señales y orientaciones en búsqueda de certezas dentro de un escenario
adverso. Por eso planteó que las prioridades del pueblo son las
prioridades del gobierno, haciendo cargo de la principal crítica del
primer año de gestión, donde se le asigna cierta desconexión con las
prioridades del momento. Con seguridad se dirigió a la centro izquierda y
centro derecha debido a la intransigencia y falta de flexibilidad del
programa de gobierno en el primer año para poder llegar a acuerdos y
alcanzar soluciones a necesidades urgentes. Por tal motivo aseguró:
“Todos tendremos que ceder aceptar fórmulas híbridas, acuerdos sub
óptimos, y no descansar ni levantarse de la mesa hasta encontrar un
acuerdo”. De esta forma el
Presidente
hacía un compromiso de gestión, con un llamado a su círculo de poder
más interno para entender la necesidad de flexibilizar el programa y las
prioridades, considerando las posturas y exigencias de las visiones de
la centro derecha, como una forma de evitar la demora en temas
apremiantes.

El
Presidente ha buscado reconectarse con la ciudadanía. Volver a ser el
instrumento para que las chilenas y chilenos depositen su confianza para
un mejor presente y futuro a través de su gestión como gobernante, como
ocurrió apenas hace año y medio
. De esta forma esta cuenta pública permite dar certezas de que
el gobierno va en el camino correcto, sin sesgos, sin soberbia, sin
riesgos innecesarios. Un gobierno que será capaz de avanzar en los
cambios y prioridades urgentes que Chile requiere sin generar
inestabilidad en el presente.

En su llamado a la unidad el Presidente
busca lograr acuerdos para dar solución a los diagnósticos comunes
ampliando su base de apoyo lo más posible, y ello incluye un acuerdo
legislativo con la centro derecha. Seguramente desde Apruebo Dignidad el
Presidente
encontrará ruido y quejas sobre el cambio de rumbo de las prioridades y
programa (como las del senador Latorre). Quizás por ello el
Presidente
ratifica su voluntad de poner fin al CAE y pagar la deuda histórica de
los profesores, aunque la realidad apunte a que es prácticamente
imposible, de acuerdo a la realidad política y económica del país, poder
concretar esa promesa de campaña.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS