Estas personas fueron llevadas a juicio por el fiscal Eugenio Campos, producto de lo sucedido el 2 de noviembre de 2012. Ese día, personal de Carabineros de Kon Aiken, efectuó un control de tránsito preventivo a un camión, conducido por Juan Ignao Mansilla, y cuando revisaron la parte posterior encontraron trampas centolleras y carne de lobo marino. En ese momento indicó que sólo realizaba un flete y que los propietarios de las especies eran Curiñán y Lemus, quienes manifestaron que el producto correspondía a 20 kilos de carne de lobo de mar. Además transportaban 20 sacos con centolla seccionada.
Además, los acusados manifestaron que las especies que fueron incautadas estaban destinadas para la venta en la feria de las pulgas de la Población Alfredo Lorca.