Congreso empoderado

Pareciera
una redundancia expresar que los políticos están empoderados, es decir,
que son conscientes de su poder y actúan ejerciéndolo. Un político sin
poder es como una antorcha que no alumbra. Todos sabemos y hemos
sentido, cual más o cual menos, que ejercen y usan su poder de
congresistas en distintos ámbitos, que van de los más caseros hasta los
más generales.

El
actual Congreso Nacional está compuesto en su mayoría, por políticos
declarados opositores al actual gobierno. En las pasadas elecciones,
perdieron el Poder Ejecutivo (la P
residencia
de la República, con todo lo que ello implica), pero triunfaron
obteniendo más Diputados y Senadores que la coalición que se quedó con
el gobierno del país.

Al
poco andar y especialmente a partir de los funestos hechos de octubre
del año pasado, la oposición se dio cuenta que podía gobernar sin
necesidad de tener la Presidencia de la República. Encontraron una veta
para explotar su poder y dirigir al país, aun cuando la ciudadanía no
les dio esa facultad. Luego, una mirada volandera deja al descubierto
con claridad la existencia de un Congreso Nacional empoderado y un Poder
Ejecutivo débil y con escasa capacidad de reacción.

La fórmula o piedra filosofal encontrada, es presentar proyectos de ley, aprobarlos a espaldas del Gobierno y luego enrostrarle a éste su “insensibilidad”,
todo esto claro, sin saber si tales proyectos pueden ser financiados,
si pueden ser viables, o si van en contra de la Constitución o las leyes
que juraron o prometieron solemnemente, obedecer. Pero bueno, un
juramento o una promesa para ellos, es un mero trámite para ejercer sus
cargos.

Tan
empoderados están o se sienten, es que a las sesiones de un Poder del
Estado, algunos asisten disfrazados, encapuchados; otros cantan; otros
duermen. Imagínese usted que asista a su trabajo vestido de súper héroe;
o de capucha rosada; o que en pleno apogeo de la labor, emita un
informe a su jefe cantándoselo. Pero claro, ellos tienen poder, fueron
ungidos con votos de ciudadanos que ahora, la verdad ya no importan
mucho, excepto cuando se acerque la próxima elección y recluten
nuevamente incondicionales, incautos o deudores suyos.

Y
resulta que ahora un grupo de Senadores de izquierda, pretenden
quitarle poder al Presidente de la República; es decir, quitarle
facultades para ejercer ellos tales derechos. No contentos con el poder
que la Constitución Política les entrega, quieren más poder para sí
mismos; más facultades; más influencia, más empoderamiento. Quieren
terminar de demoler lo que queda del actual gobierno y a su paso,
arrasar con las instituciones que sustentan nuestra República, para
desde allí, culminar su obra: una nueva Constitución que les entregue
todo el poder qu
e reclaman y gobernar sin contrapeso.

Asistimos
en vivo a una obra dramática y chulesca. Somos testigos y espectadores
los más, al establecimiento a matacaballos y fuera de la ley, de un
sistema parlamentario tipo Frankenstein, armado y cosido vastamente.

De
verdad quiere apolíticos más empoderados, si hoy día con el poder que
tienen gastan millonadas e influyen en todas las instituciones y ámbitos
de la República y de la sociedad (Poder Judicial, Contraloría, Tribunal
Constitucional, Juntas de Vecinos, Federaciones de Estudiantes,
Sindicatos, etc). Recuerde siempre que si usted decide darles más poder a
los políticos, entregará su destino y el de sus hijos a personas que
usted no conoce, pero que tendrá que mantener.

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