Cuando los 8,8 Richter se sienten en el corazón

En estos casos, el epicentro de la catástrofe se sitúa en el corazón de las personas. Las familias se reúnen para esperar información y signos de vida de sus seres queridos, agotan los recursos y mueven montañas con tal de obtener alguna luz o palabra de aliento, por parte del pariente que está lejos y en muchos de los casos solo e igual de afligido que sus familiares que lo buscan sin cesar.
Así, las historias y los testimonios de magallánicos involucrados en el terremoto, surgen a pocas horas del siniestro que movió mucho más que dos placas tectónicas.
Desde Atacama a Aysén se registró el denominado sismo del siglo XXI, posicionando nuevamente a Chile, a la cabeza de las tristes estadísticas mundiales de tragedias naturales.
En tanto, entre las casas destruidas o con paredes derrumbadas, carreteras agrietadas, decenas de tiendas de campaña y equipos de rescate, junto al sonido de helicópteros que sobrevuelan la zona, son ahora el paisaje que deberán ver los habitantes de lo que fuera hasta ayer la ciudad o pueblo donde desarrollaban normalmente su vida.

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