Sujetos desconocidos han estado utilizando el parque “Chabunco”, literalmente, como un vertedero clandestino de basuras y desperdicios de todo tipo.
Las dos bateas que se instalaron en el sector han quedado repletas de basura y se ha determinado su retiro dentro de las posibilidades del tiempo y de medios de la empresa concesionaria, y de lo que determine la Dirección de Ornato y Aseo del municipio de Punta Arenas.
Sin embargo, lo peor de esa situación no sólo está referida al llenado de las bateas -con capacidad de hasta seis metros cúbicos cada una-, sino que se ha determinado una situación de mayor gravedad.
Los desconocidos vándalos, cuyas acciones conformarían una suerte de delincuencia medio ambiental, han ido al parque mismo a lanzar neumáticos en desuso, restos de muebles, basura doméstica y, lo que es peor, baterías de vehículos y restos de aceites hidráulicos y de los motores de diversos vehículos, desperdicios de talleres mecánicos que claramente no son llevados al sitio que les corresponde o a las empresas que se encargan de su tratamiento y eliminación en forma correcta.
Esas acciones se han sumado a los daños que esos u otros vándalos, han causado en las instalaciones y cercos del parque “Chabunco”, utilizado por numerosos magallánicos durante el verano como sitio de paseos familiares, reuniones de amigos o de actividades al aire libre al que le sigue, generalmente, un buen asado, aprovechando los fogones y parrillas que el municipio instaló a un alto costo en el parque, y que, algunas vez estuvieron impecables, pero que después, fueron destruidas parcial o casi totalmente en más de un caso.
Pese a que los refugios, fogones y mesones fueron construidos en concreto, gran parte de ellos no han resistido los embates de los antisociales, los cuales llegan a beber alcohol hasta el parque aprovechando la distancia que lo separa de la ciudad y la falta de vigilancia en todo el sector.
Durante el invierno, esas vandálicas acciones parecen disminuir y sólo quedan las huellas de los neumáticos de los vehículos que llegan hasta allí y las botellas quebradas después o durante una madrugada de jarana total.