El seremi de Obras Públicas, Pablo Rendoll, atribuyó directa relación al puente con la catástrofe ocurrida en el centro de la ciudad, ya que los pilares de la estructura impedían que los desechos que arrastraba el cauce continuaran su curso, provocando un estancamiento de las aguas.
Además, la autoridad indicó que dicha falencia se conocía desde 1991, y que sólo en 2009 existieron nuevos planos para optimizarlo, sin embargo, tras el desastre del terremoto del 27 de febrero de 2010, hubo que modificarlos retrasando las mejoras.