Economista magallánico se refirió a cómo utilizar el retiro de los fondos de AFP

El viernes, el Presidente  Sebastián Piñera, promulgó el proyecto del retiro del 10% de los fondos de las AFP y hoy dicha promulgación es enviada a la Contraloría para su toma de razón, es así que de esa forma dicha ley quedaría lista para comenzar a operar.

El retiro del 10% de fondos de pensiones, significará para el país que millones de chilenos podrán retirar sus fondos y utilizarlos para lo que ellos deseen, pese a que el principal objetivo de la ley, era para poder solventar los problemas económicos que hoy la pandemia ha producido.

Pingüino Multimedia conversó con el economista magallánico, Manuel José Correa, quien señaló cual es la mejor forma de administrar dichos recursos.

Es así, que Correa, en primera instancia plantea que “con la aprobación del retiro de los fondos previsionales hasta el 10% se abren tres grandes preguntas. La primera, ¿en qué gastará el dinero las personas que retiren los fondos?. La segunda, ¿quién repondrá el hoyo que dejará gastarse hoy el ahorro de las pensiones? La tercera, ¿Cuáles son las mejoras al sistema de pensiones que corresponde implementar? Por lo pronto, es esperable que muchos chilenos soliciten el retiro de sus fondos previsionales, que malamente se ha comunicado como retiro del 10%. Esto es así, ya que una proporción importante de personas tiene poco dinero en sus cuentas previsionales. En general, un afiliado promedio estaría retirando cerca de la mitad de sus fondos previsionales y alrededor de 7,5 millones de afiliados (70%) podría retirar un promedio del 60% de sus fondos previsionales. Es decir, la gran mayoría de afiliados va a consumir total o en gran proporción su ahorro previsional, aumentando el riesgo de caer en el asistencialismo estatal en el futuro, que es lo que persiguen los políticos que desean desmantelar el sistema de capitalización individual para incrementar su poder mediante un sistema de reparto”. 

El economista magallánico dice que lo esperable es que las personas que están en una situación más apremiante, “van a utilizar los recursos que retiren principalmente en consumo de bienes de primera necesidad y para el pago de deudas; rascándose con sus propias uñas, con sus propios ahorros, harán frente a sus compromisos más apremiantes. Sin embargo, quienes no tienen problemas económicos, no han perdido sus trabajos y tienen un mayor monto ahorrado, podrán retirar sus ahorros para invertirlos preferentemente en diferentes alternativas de inversiones, ya que estos recursos no se consideraran como remuneración, no pagando impuesto. Por ejemplo, quienes retiren sus fondos y no lo destinen a consumo o pago de deudas, podrían invertir en un negocio, reinvertir en APV o complementar un pie para la compra de un bien raíz, entre otras. Sin duda quienes puedan retirar el tope de 150 UF, tiene la posibilidad de reinvertir en APV y aprovechar los beneficios fiscales. Por eso, los expertos hemos sostenido que este proyecto es regresivo, beneficiando a los que más tienen, en desmedro de transferencias directas focalizadas en las personas que han sido efectivamente afectadas por la pérdida de ingresos desde el estallido social”.

Además, Correa, señala que “los creativos del Frente Amplio, plantean cubrir el hoyo previsional con un fondo colectivo aportado por las empresas y Estado. Es decir, pretenden ampliar un sistema de reparto financiado con impuestos al trabajo en tiempos de alto desempleo, medida que encarece la contratación haciendo más difícil la reactivación y creación de empleos. ¿No sería de valor que el retiro del 10% podría haber ido de la mano de un ‘auto préstamo’ y así resguardar las pensiones futuras? Los fondos de pensión, debidamente regulados, ¿podrían ser utilizados como garantía hipotecaria? Obviamente, los creativos del retiro del 10% no son capaces encontrar buenas soluciones que crean valor para todos. Desde sus púlpitos públicos, paga Moya”.  

Finalmente, Correa, expresó que “las mejoras al sistema de pensión deben ir de la mano del sistema de capitalización individual, que le da sustentabilidad al sistema de pensiones en un Chile que envejece donde los jubilados son cada día más en proporción a los trabajadores activos. Lo anterior, es innegable cuando se estima que la tasa de dependencia de la OCDE, de un nivel de casi seis trabajadores activos por persona pasiva en la actualidad, pasará a 1,44 activos por  un pasivo en 2100: el sistema de reparto es inviable. Por lo tanto, las propuestas deben basarse en los aportes de los trabajadores, empresas y Estado, con un componente o pilar solidario para que todos tengan una pensión mínima que les permita vivir. También, me gustaría que los propios cotizantes tengan representación en los directorios de las AFP, que se impulse la eficiencia de las administradoras, manteniendo que los expertos decidan las inversiones, pero ¿por qué no tener directores elegidos por los cotizantes (los dueños de los fondos) y que decidan no invertir en empresas que se coluden? El sistema de pensiones es la más atesorada demanda social y con justa razón. Pero una cosa es el dolor, y otra es la causa de ese dolor. Por ello debemos estar atentos a populismos, y entender que las bajas pensiones de hoy son reflejo de lagunas laborales, nivel de salarios, incremento de la expectativa de vida de las personas y baja contribución al sistema. En ningún caso culpemos a la capitalización individual que ha demostrado que, por 3 pesos de una pensión, tan solo 1 peso es aporte del afiliado”.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS