El Gobierno de Michelle Bachelet está impulsando un trabajo muy de la mano con la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP). Eso no ocurrió en el mandato anterior de la misma Jefa de Estado, donde la petrolera no pasaba por su mejor momento.
Ahora, el Ministerio de Energía propone transformar esta empresa en un actor importante para el aseguramiento del gas. Con ello se pretende impulsar una mayor cercanía con la Región de Magallanes, muy desprotegida por los últimos gobiernos, al punto de que en el mismo mandato anterior de Bachelet se hicieran oídos sordos y el tema terminara por estallar en el Gobierno de Sebastián Piñera en enero de 2011.
El ministro Máximo Pacheco anunció un potenciamiento de ENAP en su rol comercializador, mediante la compra y posterior venta o licitación entre quienes tengan la capacidad de generación con gas. Ello permitiría utilizar la infraestructura existente, sustituyendo la cara generación actual vía diésel, y también que la petrolera pueda proveer la infraestructura necesaria para el ingreso del gas, mediante la construcción de un terminal de regasificación.
Pero los expertos señalan que hay que ver la real disponibilidad de gas en el mercado internacional a bajo precio y debe haber un análisis técnico detallado de la real rentabilidad económica del terminal de regasificación. El otro factor preponderante será la relación de la empresa con sus 3.000 trabajadores, distanciamiento que se hacía evidente en la Región de Magallanes.