Las numerosas denuncias de lectores, auditores, televidentes e internautas posibilitaron conocer en detalle al menos seis de los basureros clandestinos que año a año se propagan por los alrededores de Punta Arenas. La comunidad está indignada, pero son culpas propias y se deben asumir. En esto hay una responsabilidad de todos. El cuidado del medioambiente en una prístina zona como la Patagonia magallánica es fundamental. La educación debe nacer en la casa. A las nuevas generaciones se les debe traspasar la iniciativa del máximo cuidado, porque debe haber un sentido común al respecto y la enseñanza es fundamental. Por qué si hay lugares para el depósito de basuras, ¿no se respetan? ¿No queremos nuestro entorno? es hora de asumir que todos somos responsables. El planeta cada día sufre la destrucción y abandono sólo por culpa de quienes lo habitamos. Y si en Magallanes queremos seguir en un entorno casi libre de agentes contaminantes privilegiemos el cuidado.