Editorial: Legitimidad en el triunfo

El triunfo de la abanderada de la Nueva Mayoría, Michelle Bachelet, ha sido opacado por la alta cifra de abstención registrada el domingo. En Chile y en Magallanes la apatía electoral fue más alta que el 17 de noviembre. En esa oportunidad la cifra nacional llegó a 51% y ahora casi alcanzó el 60 por ciento. En Magallanes el pasado mes superó el 58% y ahora llegó al 67,29%. Pero son las nuevas reglas del juego. La gente en Chile hoy es libre de ejercer su derecho ciudadano y casi 3 millones y medio de habitantes decidieron que Bachelet se convierta nuevamente en la Jefa de Estado a partir del 11 de marzo próximo. ¿Por qué la gente no concurrió el domingo a las urnas? Las razones pueden ser muchas, pero es necesario señalar la poca preparación electoral que nuevamente demuestra nuestro país. La llegada vía elecciones democráticas de Bachelet nuevamente a La Moneda es legítima y no es la forma de hacer sentir el malestar a través de una alta abstención. El juego democrático que se ofrece es claro y en eso son nuestras autoridades quienes deben contribuir a legitimarlo aún más. La representatividad de la nueva mandataria no está en cuestionamiento, sí la forma de hacerse a un lado de millones de compatriotas que seguramente en pocos meses ya comenzarán a ejercer un reclamo que no hicieron efectivo con una lápiz y un papel.

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