Los últimos 4.000 efectivos de EE.UU. se retirarán del país a fines de año, lo que dejará a Irak enfrentando a una debilitada pero persistente insurgencia, tensiones sectarias e incertidumbre política. En el momento de mayor presencia, el número de militares estadounidenses en el país llegó a 170.000.
Este acto tiene lugar un día después de que el presidente estadounidense, Barack Obama, marcara el fin “histórico” de nueve años de guerra en Irak frente a los soldados de Fort Bragg, en el estado de Carolina del Norte, que han luchado en ese conflicto.