EE.UU. transfiere centro de detención a Afganistán

Además, el convenio describe por primera vez el compromiso estadounidense de respetar la fecha de transferencia.
El centro penitenciario se encuentra ubicado en la base militar estadounidense de Bagram, a unos 60 kilómetros al norte de Kabul y en ella existen unos 3.000 detenidos afganos, presuntos integrantes de Al-Qaeda o de la rebelión talibán.
El acuerdo estipula que los detenidos serán transferidos gradualmente del ejército estadounidense al control afgano, por lo que al finalizar los seis meses, éste deberá estar regido completamente por el Ministerio de Defensa Afgano. En tanto, el Gobierno estadounidense, ya ha entregado algunos centenares de detenidos. Se estima que el primer grupo de 500 reclusos podría ser transferido dentro de los próximos 45 días.
“La firma de este documento es un paso importante en nuestras negociaciones de alianza estratégica”, señaló el general Allen, comandante de las fuerzas de la OTAN y Estados Unidos en Afganistán.
Sin embargo, después de los seis meses, Estados Unidos entregará asesoría para el buen funcionamiento del penal, al mismo tiempo que tendrá acceso al centro y podrá bloquear la liberación de detenidos si considera que deberían continuar encarcelados. Mientras que la liberación de detenidos quedará a cargo de una comisión conformada por representantes de Estados Unidos y Afganistán.
La situación de otras 50 personas que se encuentran detenidas en el penal de Parwan y que no son de nacionalidad afganas, no está incluida en el acuerdo, por lo tanto, permanecerán bajo la custodia estadounidense.
Ambos países estaban negociado hace meses la labor de las fuerzas estadounidenses, después que la alianza transfiera las responsabilidades de seguridad al Gobierno afgano a fines del 2014, pero las negociaciones se suspendieron por los ataques nocturnos de las fuerzas internacionales contra aldeas afganas.
La cárcel de Parwan se hizo conocida hace unas semanas, luego de que en su interior soldados estadounidenses fueran grabados mientras quemaban libros musulmanes sagrados. Este acto fue considerado como ofensivo y desató un serie de ataques y protestas en contra los militares. Frente a esta situación, los soldados se disculparon y argumentaron que los libros se quemaron porque con ellos los prisioneros disimulaban los mensajes que se enviaban.

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