Tres meses después de iniciado el proceso de desminado en el sector de Laguna Figueroa, en la provincia de Última Esperanza, se dio por finalizada de manera oficial la labor que dejó limpios los terrenos de 1.400 explosivos.
En el área fue retirada la última señalética que daba cuenta de la advertencia de “campo minado”, labor que contó con la presencia de autoridades provincial y comunales y del director del Centro Internacional de Desminado Humanitario de Ginebra, embajador Stephan Husy.
Los explosivos fueron retirados mediante una labor especializada del Ejército, que se iniciaron en el mes de octubre de 2012, y que consideró la intervención de minas antitanques (de aproximadamente 20 centímetros de diámetro) que se encontraban a 30 centímetros de la superficie.
En el despeje de la superficie minada, a ambos costados de la Ruta 9 y en campos de estancia El Puma, trabajaron 30 efectivos militares pertenecientes al equipo encargado de ubicar, retirar y desactivar las minas antitanques y que, en el caso de Última Esperanza, estuvieron al mando del mayor Alejandro Pérez Álvarez.
El secretario ejecutivo de la comisión nacional de la Desminado Humanitario, coronel de Ejército Juan Mendoza Oyarce, destacó que gracias a la buena disposición de autoridades, dirigentes y comunidad en general “que entendió y aceptó el cierre de camino en ciertos horarios para realizar las labores de desminados”, contribuyó a que el operativo se hiciera en la mitad del tiempo previamente estimado.