El amor no es violencia

 En enero pasado, una menor de 17 años de Punta Arenas logró denunciar a un sujeto de 30 años, quién claramente ofuscado la había amenazado de muerte a través de llamadas, WhatssApp y por redes sociales diciéndole que iba a balearla después de que ella intentó terminar una supuesta “relación amorosa”. Ante esto, la joven junto a su abuela hicieron una llamada a Carabineros, la cual decantó en la formalización del sujeto quién fue enviado a la cárcel a cumplir prisión preventiva. Esta, es una de las tantas denuncias que se han hecho en nuestra región y en el país. Primero es relevante aclarar que cuando hablamos de una menor de edad y un adulto no se puede señalar que bajo esa condición exista una relación amorosa. Sin duda alguna la coacción de un una persona mayor de edad hacia alguien que aún está en la formación de sus criterios, deja a esta última persona en un grado de vulnerabilidad y posible sometimiento. Tras esa aclaración, los datos desde el Estado son reveladores. Según datos del Ministerio de Salud, en el primer semestre del 2019, un total de 2 mil 811 menores de 19 años se atendieron en centros de salud por denuncias de violencia sexual y de pareja, es decir, un 64% más que en 2018, una cifra abrumadoramente superior. Expertos plantean que hay menor tolerancia a estas agresiones y una mayor decisión de denunciarlas. De acuerdo a estos registros del Minsal se despliegan dos grupos: adolescentes que presentan violencia de pareja/pololo y jóvenes víctimas de violencia sexual, siendo este último el de mayor brecha entre hombres y mujeres: mientras los hombres presentan 246 casos, las mujeres alcanzan los mil 860. Ha existido un aumento en casos de niñas y adolescentes que admiten sufrir violencia sexual y de pareja, hay un cambio cultural, las mujeres y jóvenes se están empoderando y comienzan a reconocer la violencia como inadmisible, en todos los niveles, ganando confianza para salir a denunciarla. Hoy hay mucha más conciencia de que hombres y mujeres tenemos una relación de igualdad y que nunca es aceptable dejarse violentar por la persona con la que nos estemos relacionando. Las iniciativas gubernamentales de concientización han generado más conciencia de que esto está mal. Campañas de “amar sin violencia”, para generar el cambio cultural de que las niñas, adolescentes y también los niños, entiendan que no es normal ser víctima de violencia y se atrevan a hacer las denuncias. A pesar de esto, hay miles de casos que seguramente no se han denunciado y el ideal lógicamente es que estas situaciones no se dieran, el objetivo es que estas acciones se puedan percibir antes de que se conviertan en violencia o en violaciones, por eso es tan importante tener claro que los niños repiten patrones. Si las formas de relacionarse de sus padres es violenta, tienden a normalizar ese tipo de situaciones, por lo tanto los adultos tenemos que estar conscientes de que lo que hacemos es siempre un ejemplo para ellos. Los padres, cuidadores, profesores y todos los que tengan a cargo el cuidado de niños, tenemos el deber de hablar estos temas, de acercarnos, generar confianza y no manifestarlo en forma negativa. Así avanzaremos hacia la prevención, abordando el problema no cuanto esté consumado, sino que previamente. De esta forma conseguiremos relaciones más sanas, vínculos amorosos donde el respeto sea la piedra angular.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS