El canibalismo político de la centroderecha magallánica

A veces
se nos olvida que vivimos en un pueblo chico con un infierno grande. En
la centroderecha magallánica existe una tendencia crónica al
canibalismo político, que termina beneficiando siempre a sus
adversarios. Nunca en la historia de Magallanes las alcaldías de Puerto
Natales y Punta Arenas habían sido ocupadas por personeros de ese sector
político, nunca en el aparataje público habían tantos representantes
del sector y además tienen una diputada, y sin embargo no se logran
poner de acuerdo tras objetivos comunes.

 

SIEMPRE ESTÁ EL CONSTANTE DISPARO A LOS PIES, EL FUEGO AMIGO

A
la hora de apoyar al intendente, en los dos mandatos de Sebastián
Piñera (2010-2014 y 2018 a la fecha), priman las rencillas personales,
las rivalidades pequeñas, el pelambre, el copuchenteo, la búsqueda de
venganzas y liderazgos individuales. Y lamentablemente muchas veces la
administración central se ha dejado llevar por esas rencillas y
conventilleo y ha caído en graves errores que le han costado muy caro a
la región.

La
crisis del gas y los inexplicables cambios de intendentes han sido dos
de los peores errores de las administraciones de Piñera, que no ha
podido dar continuidad a la gestión regional. Siete personeros de la
centroderecha se han sentado en el sillón de La Moneda Chica en solo
seis años. Es decir, con un promedio menor al año en su gestión.

Por
lo tanto resulta doblemente difícil la acción del intendente en un
supuesto gobierno de centroderecha, pues su propio sector le juega en
contra.

En
el primer mandato de Piñera la intendenta Liliana Kusanovic (11 de
marzo de 2010-25 de abril de 2011)
fue víctima del dogmatismo a nivel
central y de la torpeza y prepotencia política de los ministros Ricardo
Raineri y Rodrigo Hinzpeter y ocurre ahora que nadie dice que de los
últimos tres gobiernos en el que más se subió el precio del gas fue en
el de Michelle Bachelet, pero es que ella lo hizo calladita.

Luego
pusieron al intendente Arturo Storaker (25 de abril de 2011-9 de agosto
de 2012)
al cual también dejaron solo, pese a que logró ciertos apoyos
para administrar en los sectores de la oposición. Al final lo sacaron,
dañaron su imagen y lo dejaron en completo abandono. Posteriormente
estuvo Mauricio Peña y Lillo (27 de agosto de 2012-10 de septiembre de
2013)
y el fuego amigo del partido del Presidente terminó sacándolo.

Al
término del periodo Piñera puso a uno de los suyos, Claudio Radonich
(11 de septiembre de 2013-11 de marzo de 2014), quien siempre estuvo más
empoderado que sus antecesores por sus estrechos vínculos que tenía con
La Moneda. Radonich pudo dar estabilidad a la gestión, lo que cosechó
años después siendo electo alcalde tras una oscura gestión municipal del
PPD y algunos amigos del entonces alcalde (2012-2016). Pero Radonich
tampoco estuvo ajeno al fuego amigo, especialmente del partido que logró
instalar nuevamente a una parlamentaria de derecha en Magallanes.

Así las cosas Piñera
vuelve al gobierno (11 de marzo de 2018) y nombra al flamante Christian
Matheson (11 de marzo de 2018-10 de julio de 2018), hombre de la región
de trabajo y que tuvo un buen cometido en la Seremi de Vivienda y
Urbanismo. Para hacer bien las cosas intentó mantenerse al margen de las
camarillas y las oscuras reuniones políticas, lo que no gustó a ciertos
sectores de la derecha regional que estimaron que estaba actuando con
demasiada independencia y fueron a Santiago a conventillar.

Sin
mediar ningún error ni equivocación, Matheson, al poco andar, fue
removido de su cargo, y se nombró a María Teresa Castañón (11 de julio
de 2018-12 de febrero de 2019)
, que habiendo salido concejala por Punta
Arenas estaba desarrollando un buen trabajo en la Seremi de Desarrollo
Social. Sin embargo, al poco andar estuvo en el centro de las pugnas de
los dirigentes locales que buscaban obtener parte del botín para
perfilarse de mejor manera. Entre esos tiras y afloja, la intendenta
comenzó a ser seriamente afectada con descalificaciones impropias hasta
que fue removida, en forma totalmente irrespetuosa.

Así
llegó al cargo el actual intendente José Fernández (12 de febrero de
2019)
, quien ha logrado administrar el buque a pesar del fuego cruzado y
delos disparos a los pies en pleno estallido social con terrorismo
incluido y posterior pandemia por el Covid-19 y crisis social y
económica.

Fernández
es un hombre que no genera enemigos, de perfil profesional, ha buscado
sortear de la mejor forma el estallido social e insurreccional y que
nada tiene que ver con su gestión, sino con la de su jefe Sebastián
Piñera, que fue a Cúcuta en la frontera colombiana-venezolana a promover
un golpe de estado contra el dictador Nicolás Maduro, quien le pasó las
cuentas pendientes en octubre pasado.

A
Fernández también le ha tocado la crisis de la pandemia que está
dejando el país en ruinas y probablemente deberá enfrentar los procesos
constitucionales que podrían venir, luego de superada la pandemia.

Ha
tenido que lidiar con la férrea oposición del senador Carlos Bianchi,
que no ha perdido oportunidad para torpedearlo, para esconder su propia
inoperancia para conseguir beneficios para la gente.

Llama
la atención, que también el Consejo Regional (CORE), presidido por la
derecha, que también se ha convertido en una trinchera de lucha para
rechazar proyectos que van en beneficio de la comunidad. Algunos
promovidos desde el norte, cuestionables por cierto.

Con
la promulgación de la ley que limita la reelección, se aproxima en
Magallanes un drástico cambio en el puzzle político. En el Senado,
Bianchi ya no podrá seguir y por lo tanto seguramente dirá que su hijo
ya está preparado para desafíos mayores y generosamente le cederá el
cupo de senador mientras que él buscará la diputación.

Fernando
Paredes también deberá buscar nuevos horizontes ya sea como gobernador
regional o como candidato a senador o diputado. Por su parte, la
diputada Sandra Amar defenderá a brazo partido “el que tiene mantiene” y
seguramente le va a salir competencia. El alcalde Radonich tendrá que ver si repostula o busca la senatoría.

Por
otro lado, la senadora Goic, desgastada por su intento presidencial,
tendrá que ver quien la acompaña en su lista para poder ser reelegida.
El diputado Boric también buscará un escaño en el Senado, aún no sabemos
por dónde.

Hay nombres nuevos que asoman
para cargos populares como Arturo Diaz, Jorge Flies y otros no tan
nuevos que están atentos a volver a las lides como Juan Morano o Claudia
Barrientos.

En los próximos meses comenzaremos a ver cómo se reacomoda el tablero.

En
ese escenario el papel del intendente es clave, independiente de la
posición política, una buena gestión es imprescindible para reconstruir
la región devastada desde el 18 de octubre pasado y la pandemia. Miles
de magallánicos están pasándola muy mal y no van a perdonar que siga el
chaqueteo político.

Andar
cambiando intendentes solo refleja un desgobierno total y esconde la
debilidad y el desconocimiento del poder central de la región. No es
bueno cambiar cuando no hay razones que directamente tengan que ver con
la gestión, que por cierto también pasa por otros funcionarios que le
han dejado apernados. Llegó la hora que los líderes del sector de
gobierno y oposición, que hoy ocupan cargos de representación, dejen de
operar tras las sombras, y se dediquen a entregar propuestas que
permitan reconstruir a una región que está devasta
da como lo es hoy nuestra querida Magallanes.

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