Ambos, se desempeñaban como trabajadores de la empresa de cobro de estacionamientos Epark, actividad laboral que les había permitido conocerse hace cuatro años.
Junto a ellos vivía una hija menor de edad y un nieto de un año y medio, quienes a la hora de registrarse la tragedia no se encontraban en el inmueble.
En sus compañeros de trabajo y en los empleadores existe profundo pesar por el deceso y preocupación por el desamparo en que quedan los familiares.